Los investigadores han descubierto que los caballos producen relinchos mediante dos mecanismos distintos de forma simultánea: un tono bajo generado por pliegues vocales vibrantes y un silbido agudo proveniente de la laringe. Esta bifonación permite a los caballos transmitir múltiples señales emocionales en una sola llamada. Los hallazgos, publicados el 23 de febrero en Current Biology, suponen la primera confirmación de este proceso en un mamífero grande.
Los caballos han coexistido con los humanos durante más de 4.000 años, pero los mecanismos de sus vocalizaciones siguen siendo en parte misteriosos. Un nuevo estudio revela que el relincho de un caballo combina una frecuencia grave, generada por pliegues vocales vibrantes similares al canto humano, con un sonido agudo producido por un silbido laríngeo. Este fenómeno, denominado bifonación, implica un flujo de aire turbulento dentro de la laringe, similar a un silbido humano pero que se produce internamente. El equipo de investigación, que incluye a Elodie Briefer de la Universidad de Copenhague, analizó la anatomía vocal, datos clínicos y acústicos para identificar estos procesos. «Ahora por fin sabemos cómo se producen las dos frecuencias fundamentales que componen un relincho en los caballos», afirmó Briefer. «En el pasado, descubrimos que estas dos frecuencias son importantes para los caballos, ya que transmiten mensajes diferentes sobre sus propias emociones. Ahora tenemos pruebas convincentes de que también se generan mediante mecanismos distintos.» Para verificar el origen de la alta frecuencia, los científicos realizaron experimentos con laringes extraídas de caballos fallecidos. Hicieron pasar aire a través de las laringes y luego lo cambiaron por helio, que viaja más rápido y desplaza las frecuencias del silbido hacia tonos más altos sin alterar las vibraciones de los pliegues vocales. Los resultados confirmaron las predicciones, con el tono agudo elevándose en helio pero el tono bajo permaneciendo estable. «Cuando soplamos helio a través de las laringes por primera vez, el cambio de frecuencia fue inmediatamente obvio y supimos que habíamos resuelto el misterio», dijo William Tecumseh Fitch de la Universidad de Viena. Romain Lefèvre, de la Universidad de Copenhague, señaló que resolver esto requirió integrar la medicina veterinaria y la física acústica. La bifonación aparece en los caballos de Przewalski, parientes cercanos de los caballos domesticados, pero no en burros ni cebras. Esto sugiere adaptaciones vocales especializadas en los caballos que permiten una comunicación más compleja. «Comprender cómo y por qué ha evolucionado la bifonación es un paso importante hacia la elucidación de los orígenes de la asombrosa diversidad vocal del comportamiento vocal de los mamíferos», comentó David Reby de la Universidad de Lyon/Saint-Etienne. El estudio fue financiado por el Swiss National Science Foundation, el Austrian Science Fund y el Institut Universitaire de France. Aparece en Current Biology (2026; 36(4):902), con DOI: 10.1016/j.cub.2026.01.004.