Los investigadores han descubierto una proteína llamada Aurora-related kinase 1 (ARK1) que es vital para la división celular del parásito de la malaria. Desactivar ARK1 en experimentos detuvo la capacidad del parásito para replicarse tanto en huéspedes humanos como en mosquitos. El hallazgo, publicado en Nature Communications, destaca un posible objetivo para nuevos fármacos antimaláricos.
La malaria, causada por parásitos Plasmodium, sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del mundo, con los parásitos multiplicándose rápidamente dentro de huéspedes humanos y mosquitos. Un nuevo estudio revela cómo estos parásitos se dividen de una manera inusual, distinta de las células humanas, dependiendo de una proteína especializada para gestionar el proceso. La investigación, que involucra a científicos de la University of Nottingham, el National Institute of Immunology en India, la University of Groningen en los Países Bajos, el Francis Crick Institute y otros colaboradores, se centra en Aurora-related kinase 1 (ARK1). Esta proteína funciona como un controlador de tráfico celular, organizando la estructura del huso que separa el material genético durante la mitosis atípica del parásito. En pruebas de laboratorio, desactivar ARK1 interrumpió la formación del huso, impidiendo la división celular adecuada. Como resultado, los parásitos no pudieron completar su ciclo de vida ni en humanos ni en mosquitos, rompiendo la cadena de transmisión. El estudio se publicó en Nature Communications el 4 de marzo de 2026. El Dr. Ryuji Yanase, primer autor de la School of Life Sciences de la University of Nottingham, declaró: «El nombre 'Aurora' se refiere a la diosa romana del amanecer, y creemos que esta proteína realmente anuncia un nuevo comienzo en nuestra comprensión de la biología celular de la malaria». Annu Nagar y el Dr. Pushkar Sharma del Biotechnology Research and Innovation Council-NII en Nueva Delhi enfatizaron el esfuerzo colaborativo: «Plasmodium se divide mediante procesos distintos en el huésped humano y el mosquito, fue realmente un esfuerzo en equipo, que nos permitió apreciar el rol de ARK1 casi simultáneamente en los dos huéspedes e iluminar aspectos novedosos de la biología del parásito». La profesora Rita Tewari señaló el potencial terapéutico: «Lo que hace este descubrimiento tan emocionante es que el complejo 'Aurora' del parásito de la malaria es muy diferente de la versión encontrada en las células humanas. Esta divergencia es una gran ventaja. Significa que potencialmente podemos diseñar fármacos que apunten específicamente al ARK1 del parásito, apagando las luces de la malaria sin dañar al paciente». La divergencia entre el ARK1 del parásito y sus equivalentes humanos ofrece una vía prometedora para desarrollar tratamientos dirigidos que interrumpan la transmisión de la malaria.