Investigadores liderados por la Universidad Flinders han identificado el detonante molecular detrás de un raro trastorno de coagulación sanguínea vinculado a las vacunas contra la COVID-19 basadas en adenovirus y a las infecciones por estos. El sistema inmunitario confunde una proteína del adenovirus con la proteína sanguínea humana PF4, lo que genera anticuerpos nocivos en casos extremadamente raros. El descubrimiento, detallado en el New England Journal of Medicine, allana el camino para vacunas más seguras.
Un equipo de la Universidad Flinders en Australia, en colaboración con científicos de la Universidad de Greifswald en Alemania y la Universidad McMaster en Canadá, reveló que el sistema inmunitario puede confundir una proteína específica del adenovirus con el factor plaquetario 4 (PF4). Esta confusión provoca la producción de anticuerpos que desencadenan la coagulación, conocida como trombocitopenia y trombosis inmunitaria inducida por vacunas (VITT, por sus siglas en inglés). La afección surgió por primera vez en 2021 tras la distribución generalizada de vacunas de vectores adenovirales como la de Oxford-AstraZeneca, incluso en Australia, y también ha aparecido tras infecciones naturales por adenovirus, como el resfriado común, con algunos desenlaces fatales reportados por el profesor Ted Warkentin en 2023. Los anticuerpos procedentes tanto de los casos de vacunación como de los de infección resultaron indistinguibles en un estudio de 2024, señalando a la proteína del adenovirus en sí misma como la responsable, en lugar de los aditivos de las vacunas. La doctora Jing Jing Wang, de la Universidad Flinders, destacó el potencial de este avance. Al modificar o eliminar esta proteína adenoviral específica, las futuras vacunas podrán evitar esta reacción extremadamente rara mientras siguen ofreciendo una protección sólida contra las enfermedades. Los investigadores emplearon espectrometría de masas para confirmar el mimetismo molecular entre la proteína del adenovirus —específicamente la pVII— y el PF4, aprovechando trabajos anteriores que descodificaron la estructura de los anticuerpos PF4 en 2022 e identificaron un factor de riesgo genético. El profesor Tom Gordon, jefe de Inmunología en SA Pathology, describió el esfuerzo como un 'viaje fascinante' con un equipo internacional, que culminó en tres publicaciones en el New England Journal of Medicine. El inmunólogo, profesor James McCluskey de la Universidad de Melbourne, lo elogió como una 'brillante labor de investigación molecular' que desvela cómo una respuesta inmunitaria normal se vuelve patógena. Con esta información, los desarrolladores pueden modificar la proteína pVII para eliminar el riesgo, mejorando la seguridad de las vacunas basadas en adenovirus, que son cruciales para la prevención de enfermedades en todo el mundo.