El presidente Donald Trump presentó un plan presupuestario que exige una reducción del 23 por ciento en la financiación de la NASA para el año fiscal 2027, poco después de que la agencia lanzara su primera misión lunar tripulada en más de 50 años. La propuesta solicita 18.800 millones de dólares, 5.600 millones menos que el año anterior, dando prioridad a los alunizajes y a una base lunar. El Congreso rechazó un recorte similar el año pasado.
La Casa Blanca publicó el viernes el esquema presupuestario para el año fiscal 2027, haciendo hincapié en la disciplina fiscal y en el enfoque en las misiones humanas a la Luna antes de que finalice el mandato de Trump. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, defendió el plan, afirmando que mantiene el liderazgo estadounidense en la exploración del espacio profundo y acelera las innovaciones para el beneficio público. El programa Artemis recibiría 8.500 millones de dólares para módulos de aterrizaje comerciales, trajes espaciales, vehículos exploradores, hábitats y sistemas de transporte, junto con fondos para módulos de aterrizaje lunar robóticos más frecuentes producidos comercialmente. Los planes incluyen la transición del Space Launch System y Orion hacia alternativas comerciales rentables como Starship de SpaceX una vez que esté lista, con una nueva contratación que comenzará en 2027 para misiones posteriores a Artemis V. La NASA también financiaría la producción comercial de combustible para cohetes lunares a partir de recursos de la superficie, aunque la financiación general para tecnología espacial enfrenta un recorte de 297 millones de dólares con respecto a este año, dirigiéndose a lo que la administración considera proyectos frívolos. Los programas científicos sufren el mayor impacto, con una reducción propuesta de 3.400 millones de dólares —casi la mitad de la asignación del año pasado— y la cancelación de más de 40 misiones de baja prioridad, incluido el Mars Sample Return, ya eliminado debido a sus costos. La financiación de la Estación Espacial Internacional cae en 1.100 millones de dólares, alineándose con una jubilación en 2030, a pesar de que algunos legisladores presionan para extenderla hasta 2032. Los programas educativos enfrentan la eliminación. La Planetary Society calificó los recortes de draconianos, señalando que el Congreso rechazó abrumadoramente propuestas similares el año pasado con apoyo bipartidista. Como en el pasado, el esquema inicia un proceso de varios meses en el que el Congreso elaborará y reconciliará los proyectos de ley de asignaciones antes del 1 de octubre.