El senador Bernie Sanders bloqueó el consentimiento unánime para la Mikaela Naylon Give Kids a Chance Act, deteniendo un proyecto de ley destinado a mejorar los tratamientos para niños con cáncer. La legislación, aprobada unánimemente en la Cámara de Representantes, se inspiró en los esfuerzos de Mikaela Naylon, de 16 años, quien abogó ante el Congreso antes de su muerte por osteosarcoma. Sanders apoyó el propósito del proyecto pero se opuso debido a provisiones adjuntas y demandas de reformas de salud más amplias.
La Mikaela Naylon Give Kids a Chance Act buscaba facultar a la Food and Drug Administration para alentar a las farmacéuticas a estudiar terapias combinadas para pacientes pediátricos con cáncer. Durante años, los defensores de la comunidad del cáncer pediátrico impulsaron la ley en medio de numerosos reveses. Ganó impulso gracias a la abogacía de Mikaela Naylon, una chica de 16 años de Colorado con osteosarcoma. Naylon, que se sometió a una amputación por debajo de la rodilla, múltiples cirugías pulmonares, radioterapia y tratamientos radiactivos, supo en sus últimas semanas que le quedaban solo semanas de vida. En vez de descansar, abogó ante el Congreso, incluidas reuniones virtuales tras volver a casa. El 29 de octubre habló con el senador John Hickenlooper antes de fallecer tres horas después.
Tras su muerte, la Cámara de Representantes aprobó unánimemente la ley renombrada. En el Senado, parecía lista para una aprobación similar, con defensores, periodistas, hermanos en duelo y un superviviente de cáncer presentes en la galería la noche en que llegó al pleno. Sin embargo, el senador Bernie Sanders (I-VT) objetó el consentimiento unánime, impidiendo que el proyecto sorteara los procesos de comité y las normas de debate. Un voto unánime habría acelerado su llegada al escritorio del presidente Trump para su firma, según el New York Post.
Sanders, que apoya el proyecto en principio, planteó preocupaciones por provisiones no relacionadas adjuntas. Argumentó que los ahorros generados por la ley deberían destinarse a centros de salud comunitarios y que otras provisiones bipartidistas de salud, eliminadas meses antes, deberían revivirse junto con ella. El senador Markwayne Mullin (R-OK), partidario del acta, criticó la objeción: «Está literalmente matando niños delante de nosotros por su movimiento político. Es ridículo».
Con el Senado en receso por las fiestas, el avance de la ley se paralizó, dejando a familias esperando un posible alivio sin acción inmediata. La postura de Sanders priorizó metas más amplias de atención sanitaria sobre el progreso incremental en esta medida específica.