La Fórmula 1 está evaluando cambios importantes en sus futuras unidades de potencia, con los directivos impulsando diseños más simples que podrían limitar la influencia de los fabricantes de automóviles. Este cambio se produce mientras la categoría disfruta de un crecimiento financiero récord y una mayor independencia.
Los ingresos de la Fórmula 1 aumentaron de 2.100 millones de dólares en 2021 a 3.900 millones en 2025, lo que ha permitido a los equipos registrar beneficios superiores a los 100 millones de dólares en algunos casos. Las reglas actuales sobre las unidades de potencia, que entraron en vigor este año, fueron diseñadas cuando el deporte aún dependía en gran medida de los fabricantes tras el regreso de Honda y la entrada prevista de Audi, junto con el proyecto de Red Bull con Ford.