Un equipo internacional liderado por científicos del MIT ha identificado que las fugas de productos químicos utilizados como materia prima industrial son mayores de lo esperado, lo que constituye un factor clave que ralentiza la recuperación de la capa de ozono. Su análisis estima que esto podría retrasar el regreso a los niveles de 1980 hasta en siete años, pasando de 2066 a 2073. Los investigadores instan a implementar controles más estrictos bajo el Protocolo de Montreal para abordar este problema.
El Protocolo de Montreal de 1987 ha impulsado la eliminación gradual a nivel mundial de la mayoría de las sustancias que agotan la capa de ozono, permitiendo que esta se recupere tras los daños causados por compuestos químicos como los clorofluorocarbonos utilizados en la refrigeración y los aerosoles. Sin embargo, el tratado permite el uso de estas sustancias como materias primas para la producción de plásticos y recubrimientos, bajo el supuesto de que el escape a la atmósfera es mínimo, de alrededor del 0,5% durante la fabricación. Mediciones atmosféricas recientes cuestionan esto, revelando tasas de fuga cercanas al 3,6% para algunos productos químicos, rastreadas por redes como el Experimento Global Avanzado de Gases Atmosféricos (AGAGE). Susan Solomon, profesora de Estudios Ambientales y Química en el MIT, describió las materias primas como "un error en el sistema", señalando que la producción de sustancias que agotan la capa de ozono casi ha cesado en todo el mundo, excepto para este uso. El estudio, publicado en Nature Communications por Stefan Reimann, de los Laboratorios Federales Suizos de Ciencia y Tecnología de Materiales, junto con colegas del MIT, la NASA, la NOAA y otros, modeló escenarios hasta el año 2100. Con las fugas actuales, las emisiones totales se estabilizarán alrededor de 2045 antes de un lento declive, lo que pospone la recuperación del ozono hasta 2073. Reducir las fugas al 0,5% o eliminar las emisiones podría restablecer las condiciones de 1980 para 2066 o 2065. Stefan Reimann, autor principal del estudio, enfatizó la necesidad de reducir las emisiones mediante mejores procesos, sustituciones químicas o una menor utilización de materias primas. "Este artículo envía un mensaje importante de que estas emisiones son demasiado altas", afirmó. Solomon expresó optimismo respecto a la innovación en la industria, destacando las alternativas ya disponibles y los éxitos pasados en el endurecimiento de procesos mediante datos de monitoreo. Las partes del Protocolo de Montreal, que involucra a 197 países y a la Unión Europea, discuten estos temas anualmente, y las emisiones por materias primas ya están en la agenda.