Un nuevo estudio demuestra que los agonistas del receptor de GLP-1 administrados por vía oral pueden frenar la ingesta impulsada por el placer en ratones al actuar sobre un circuito de recompensa cerebral. La investigación, respaldada por los Institutos Nacionales de Salud, examinó fármacos como orforglipron y danuglipron.
Investigadores de la Universidad de Virginia descubrieron que estos fármacos de molécula pequeña activaban la amígdala central, una región involucrada en el deseo y la recompensa. Esta activación redujo la liberación de dopamina durante la alimentación hedónica, es decir, comer por disfrute en lugar de por necesidades energéticas.
Los hallazgos provienen de experimentos con ratones editados genéticamente para tener receptores de GLP-1 similares a los humanos. Los fármacos también influyeron en áreas vinculadas a la regulación del apetito, pero el efecto sobre el circuito de recompensa más profundo no se había reconocido previamente.
"Sabíamos que los fármacos con GLP-1 suprimen el comportamiento alimentario impulsado por la demanda energética. Ahora parece que los GLP-1 orales de molécula pequeña también reducen la ingesta por placer al activar un circuito de recompensa cerebral", señaló el coautor correspondiente Ali Guler.
Lorenzo Leggio, del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, destacó la importancia de comprender estos mecanismos a medida que aumenta el acceso a la medicación. El estudio fue publicado en Nature y no se trató de un ensayo clínico.