Un nuevo estudio en monos rhesus revela que la exposición al alcohol antes del nacimiento altera el sistema dopaminérgico del cerebro, prediciendo un consumo de alcohol más rápido en la edad adulta. Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison encontraron que estos cambios ocurren incluso antes de que los animales consuman alcohol. Los hallazgos destacan los riesgos de beber durante el embarazo y coinciden con estudios humanos sobre el trastorno por uso de alcohol.
Investigadores liderados por Mary Schneider y Alexander Converse en la Universidad de Wisconsin-Madison llevaron a cabo un experimento longitudinal de veinte años con macacos rhesus para explorar cómo las experiencias prenatales influyen en el comportamiento posterior. Las monos preñadas se dividieron en grupos: algunas consumieron cantidades moderadas de alcohol, otras enfrentaron estrés leve y un tercer grupo experimentó ambos. La descendencia alcanzó la edad adulta, momento en el que los científicos midieron cambios en sus sistemas dopaminérgicos —una red clave para la motivación y la recompensa— y observaron su consumo de alcohol. Tanto la exposición prenatal al alcohol como el estrés modificaron el sistema dopaminérgico en los monos adultos. Aquellos expuestos al alcohol en el útero bebieron más rápidamente como adultos en comparación con los controles. Crucialmente, las evaluaciones del sistema dopaminérgico realizadas antes de cualquier consumo de alcohol en la edad adulta predijeron con precisión este comportamiento de consumo acelerado. A medida que los monos consumían alcohol, surgieron más alteraciones dopaminérgicas, variando por individuo e influyendo en el consumo total. El equipo sugiere que estas respuestas cerebrales personalizadas podrían explicar por qué algunos pasan de un consumo moderado a problemático. El estudio, publicado en The Journal of Neuroscience, subraya que la exposición prenatal al alcohol se vincula a patrones de consumo adulto poco saludables, reforzando el consejo contra el alcohol durante el embarazo. Aunque el estrés prenatal alteró el sistema dopaminérgico, no mostró una relación directa con la velocidad de consumo adulto, aunque podría impactar otros comportamientos no examinados. La configuración experimental refleja las exposiciones prenatales humanas, aumentando su relevancia para los resultados clínicos en el trastorno por uso de alcohol.