Un nuevo estudio genético ha identificado 331 genes esenciales para transformar células madre en células cerebrales, incluyendo un gen novedoso vinculado a trastornos del neurodesarrollo. Liderado por científicos de la Hebrew University of Jerusalem, la investigación destaca cómo las disrupciones genéticas tempranas pueden llevar a condiciones como el autismo y el retraso del desarrollo. Los hallazgos, publicados en Nature Neuroscience, también revelan patrones en la herencia de estos trastornos.
Los científicos han mapeado el plano genético del desarrollo cerebral temprano mediante un cribado exhaustivo de casi 20.000 genes utilizando tecnología CRISPR. El estudio, publicado el 5 de enero de 2026 en Nature Neuroscience, fue liderado por el Prof. Sagiv Shifman de la Hebrew University of Jerusalem, en colaboración con la Prof. Binnaz Yalcin del INSERM en Francia. Al desactivar genes uno por uno en células madre embrionarias mientras se diferenciaban en células neurales, el equipo identificó 331 genes cruciales para la producción de neuronas, muchos de los cuales no se habían relacionado previamente con este proceso. Un descubrimiento destacado es el gen PEDS1, que produce plasmalógenos, lípidos vitales para la mielina que aísla las fibras nerviosas. La pérdida de PEDS1 afecta la formación de células nerviosas y el crecimiento cerebral, vinculándolo a un trastorno del neurodesarrollo recién identificado. El análisis genético de dos familias no relacionadas reveló mutaciones raras en PEDS1 en niños con retrasos del desarrollo graves y tamaño cerebral reducido. Experimentos que desactivaban el gen en modelos confirmaron estos efectos, mostrando disrupciones en la migración y formación celular. El Prof. Shifman explicó: «Al rastrear la diferenciación de células madre embrionarias en células neurales y disrupting sistemáticamente casi todos los genes del genoma, creamos un mapa de los genes esenciales para el desarrollo cerebral. Este mapa puede ayudarnos a entender mejor cómo se desarrolla el cerebro e identificar genes vinculados a trastornos del neurodesarrollo que aún no se han descubierto». La investigación también distingue patrones de herencia: los genes de transcripción y cromatina a menudo causan trastornos dominantes por una sola mutación, mientras que genes metabólicos como PEDS1 llevan a condiciones recesivas que requieren cambios en ambas copias. Un «mapa de esencialidad» separa además los genes relacionados con el autismo —clave durante la formación de neuronas— de aquellos vinculados al retraso del desarrollo, activos en etapas más amplias. Financiado por la Israel Science Foundation y otros, el equipo lanzó una base de datos abierta en https://aa-shifman.shinyapps.io/Neuro_Diff_Screen/ para ayudar a la investigación global. Estos conocimientos podrían mejorar el diagnóstico, la asesoría y las terapias dirigidas para problemas del neurodesarrollo.