Una minoría de personas informa de no sentir disfrute de la música a pesar de tener una audición normal y respuestas intactas a otras recompensas, una característica conocida como anhédonia musical específica. Los investigadores dicen que evidencias de estudios de imágenes cerebrales y conductuales apuntan a una comunicación más débil entre las regiones auditivas y el circuito de recompensa del cerebro como mecanismo clave, un hallazgo que podría ayudar a aclarar cómo se genera el placer y por qué puede interrumpirse de forma selectiva.
Los investigadores han observado desde hace tiempo que algunas personas sanas en otros aspectos reportan poco o ningún placer de la música a pesar de poder oír normalmente y disfrutar aún de otras recompensas. Este patrón —a menudo denominado anhédonia musical específica— se documentó en investigaciones que mostraban que algunos participantes calificaban la música como menos placentera y carecían de reacciones fisiológicas típicas a la música agradable, mientras respondían normalmente a recompensas monetarias. Un reciente repaso en Trends in Cognitive Sciences resume evidencias de que el fenómeno se explica mejor no por un sistema de recompensa ampliamente deteriorado, sino por una interacción reducida entre las redes de procesamiento auditivo y regiones relacionadas con la recompensa como el estriado ventral (incluyendo el núcleo accumbens). En trabajos previos de fMRI, personas identificadas con anhédonia musical específica mostraban una percepción musical preservada pero respuestas relacionadas con la recompensa reducidas durante la escucha de música, junto con una conectividad funcional más débil entre la corteza auditiva y el circuito de recompensa. Para cuantificar diferencias en cómo las personas experimentan la música como recompensadora, los investigadores también han utilizado el Barcelona Music Reward Questionnaire (BMRQ), una medida de 20 ítems que desglosa la recompensa relacionada con la música en cinco facetas: Búsqueda musical, Evocación emocional, Regulación del estado de ánimo, Recompensa social y respuestas Sensoriomotoras. En estudios que describen la herramienta, estas dimensiones capturan cuán fuertemente una persona busca música, siente emoción de ella, la usa para manejar el estado de ánimo, experimenta vínculo social a través de ella y siente compromiso relacionado con el movimiento o corporal. Las causas de estas diferencias individuales no están completamente establecidas. Sin embargo, investigaciones con gemelos en una gran muestra sueca han reportado que los factores genéticos explican hasta cerca del 54% de la variabilidad en la sensibilidad a la recompensa musical, sugiriendo un componente hereditario sustancial junto con influencias ambientales y experiencias vitales. Los investigadores dicen que la implicación más amplia es que el placer no es una función única de encendido-apagado del sistema de recompensa. En cambio, el disfrute puede depender de cómo el circuito de recompensa interactúa con redes cerebrales que procesan tipos específicos de estímulos —planteando la posibilidad de que existan “anhédonias específicas” similares para otros dominios. El repaso argumenta que mapear estos caminos específicos de estímulos puede ser relevante para entender condiciones psiquiátricas en las que el procesamiento de recompensas está alterado, incluyendo depresión y adicción, aunque enfatiza que traducir estos conocimientos en tratamientos requerirá más estudios.