Un estudio a gran escala ha revelado que participar en actividades creativas como cantar y bailar puede provocar cambios beneficiosos en proteínas que reducen la inflamación y apoyan la salud cerebral. Los investigadores analizaron muestras de sangre de casi 6.000 adultos británicos para descubrir estas vías biológicas. Los hallazgos sugieren que la implicación en las artes reduce los riesgos de afecciones como enfermedades cardíacas y demencia.
Participar en las artes ha estado asociado durante mucho tiempo con mejoras en la salud, pero un nuevo estudio proporciona una visión más profunda de los mecanismos biológicos involucrados. En la última década, investigaciones han mostrado que actividades como el baile pueden ayudar a personas con enfermedad de Parkinson a caminar mejor, mientras que la participación en artes en niños se correlaciona con un menor riesgo de depresión. Las personas más involucradas en las artes también presentan niveles más bajos de inflamación, lo que favorece el bienestar físico y mental general. En la investigación más grande de su tipo, científicos de University College London examinaron datos de alrededor de 6.000 adultos británicos mediante una muestra única de sangre. Evaluaron 184 proteínas relacionadas con sistemas corporales y cerebrales mediante proteómica, un método que cartografía cómo los comportamientos afectan la biología. La participación se midió por la frecuencia y variedad de actividades, incluyendo baile, canto, lectura, fotografía, manualidades y asistencia a ópera. Los resultados indicaron que una mayor implicación en las artes se correlacionaba con alteraciones en 18 proteínas específicas. Algunas influyen en el metabolismo, otras mantienen la salud de las células cerebrales y varias promueven procesos antiinflamatorios mientras frenan proteínas inflamatorias. «Hemos descubierto toda una serie de nuevas vías biológicas que ayudan a explicar la relación entre las artes y los resultados de salud», dijo Daisy Fancourt, la investigadora principal. Un análisis de seguimiento reveló que una mayor participación en artes predice menores riesgos futuros de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, artritis, depresión y demencia. Estos cambios proteicos explicaban entre el 16 y el 38 por ciento del vínculo entre la participación en artes y la mejora de la salud, incluso después de ajustar por factores como ingresos y educación. «Así que podría ser que las artes estén estimulando un reequilibrio del sistema inflamatorio», añadió Fancourt. Los expertos recibieron con agrado los hallazgos. Daryl O’Connor, de la University of Leeds, calificó el estudio de emocionante, señalando que abre vías para explorar los impactos conductuales en la salud. Carmine Pariante, de King’s College London, confirmó su consistencia con los roles protectores de las artes, pero destacó la necesidad de datos longitudinales para determinar niveles óptimos de exposición. Futuras investigaciones causales podrían rastrear cambios proteicos antes y después de actividades artísticas para fortalecer estas conexiones. El estudio aparece en medRxiv (DOI: 10.64898/2026.01.09.26343769).