Investigadores de la Universidad de Sídney han descubierto que la diabetes tipo 2 altera directamente la estructura y la producción de energía del corazón, aumentando el riesgo de insuficiencia cardíaca. Al examinar tejido cardíaco humano donado, el equipo identificó cambios moleculares que endurecen el músculo y alteran la función celular. Estos hallazgos, publicados en EMBO Molecular Medicine, destacan un perfil único en pacientes con diabetes y enfermedad cardíaca isquémica.
Un nuevo estudio dirigido por el Dr. Benjamin Hunter y el profesor asociado Sean Lal en la Universidad de Sídney revela cómo la diabetes tipo 2 transforma físicamente el corazón humano. Publicado en EMBO Molecular Medicine en 2025, la investigación analizó tejido cardíaco de receptores de trasplantes en Sídney y donantes sanos. Los hallazgos muestran que la diabetes interfiere con la producción de energía en las células cardíacas, reduce la sensibilidad a la insulina en los transportadores de glucosa y estresa las mitocondrias, los productores de energía celular.
En pacientes con cardiomiopatía isquémica —la principal causa de insuficiencia cardíaca—, estos efectos se amplifican. La diabetes reduce los niveles de proteínas esenciales para la contracción muscular y la regulación del calcio, al tiempo que promueve la fibrosis o acumulación de tejido fibroso, que endurece el corazón y perjudica la eficiencia del bombeo. Técnicas avanzadas como la secuenciación de ARN y la microscopía confocal confirmaron estos cambios a niveles molecular y estructural.
«Llevamos mucho tiempo observando una correlación entre la enfermedad cardíaca y la diabetes tipo 2», señaló el Dr. Hunter, «pero esta es la primera investigación que examina conjuntamente la diabetes y la enfermedad cardíaca isquémica y descubre un perfil molecular único en personas con ambas condiciones».
El estudio subraya que la diabetes acelera activamente la insuficiencia cardíaca más allá de ser un mero factor de riesgo. En Australia, donde la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte y más de 1,2 millones de personas viven con diabetes tipo 2, estas conclusiones podrían moldear futuros diagnósticos y tratamientos. El profesor asociado Lal enfatizó: «Nuestra investigación vincula la enfermedad cardíaca y la diabetes de maneras nunca demostradas en humanos, ofreciendo nuevas perspectivas sobre estrategias de tratamiento potenciales que algún día podrían beneficiar a millones».
Al centrarse en tejido humano en lugar de modelos animales, este trabajo proporciona evidencia directa del impacto de la diabetes, allanando el camino para terapias dirigidas que aborden la disfunción mitocondrial y la fibrosis.