El profesor John Compton, científico de la Tierra, describe la Montaña de la Mesa no como un hito estático sino como una narrativa geológica en curso que abarca millones de años. Formada a partir de arenas antiguas y moldeada por desplazamientos continentales, la montaña ofrece una perspectiva sobre procesos naturales perdurables en medio de ansiedades modernas. Compton enfatiza cómo entender este tiempo profundo puede proporcionar consuelo y humildad.
El profesor John Compton, científico de la Tierra, ve la Montaña de la Mesa sobre Ciudad del Cabo como más que un hito; representa una vasta historia de evolución geológica y biológica que continúa hoy. Los acantilados visibles de arenisca cuarzítica se originaron como granos de arena sueltos erosionados de las Cargonian Highlands, una antigua cadena montañosa formada hace más de 600 millones de años durante la colisión de continentes en el supercontinente Gondwana.
Estos granos fueron transportados por ríos trenzados a través de un paisaje árido entre 545 y 444 millones de años atrás, acumulándose en la Cuenca del Cabo sin datación precisa debido a la ausencia de fósiles o minerales datables. Con el tiempo, sedimentos adicionales enterraron estos depósitos hasta siete a nueve kilómetros de profundidad, comprimiéndolos en roca duradera donde el cemento de cuarzo llenó los poros, haciéndola más resistente a la erosión que el granito subyacente.
Hace unos 250 millones de años, colisiones tectónicas deformaron el Supergupo del Cabo en la Cadena Plegada del Cabo, posicionando la Montaña de la Mesa baja en un pliegue. Cuando Gondwana se escindió después, el levantamiento expuso la formación, con su forma actual emergiendo en los últimos 40 a 50 millones de años por erosión de lluvia y ríos. Esto hace de la Montaña de la Mesa el remanente más occidental de la antigua cadena plegada, un remanente de arenisca que permanece tras la erosión de las rochas más blandas circundantes.
Compton destaca el valor filosófico del tiempo profundo, señalando que contextualiza preocupaciones actuales como el cambio climático y la inestabilidad política. 'No tomo las noticias diarias tan dramáticamente como muchas personas', dice, explicando que la montaña ha soportado eras glaciales, extinciones y rupturas de supercontinentes. Los geólogos observan procesos en curso, como el retroceso del acantilado a 5 metros por millón de años mediante desprendimientos y fallas.
En última instancia, Compton insta a las personas a observar la montaña de cerca para fomentar la curiosidad y la paciencia, recalibrando su sentido del tiempo frente a sus 500 millones de años de levantamiento, erosión y persistencia.