Investigadores han detectado múltiples antibióticos en el río Piracicaba de Brasil, los cuales se acumulan en el agua, los sedimentos y los peces, especialmente durante la temporada de sequía. Se encontró cloranfenicol, un fármaco prohibido, en peces lambari destinados al consumo. Experimentos realizados con la planta acuática Salvinia auriculata demostraron que puede eliminar algunos antibióticos, aunque podría alterar la exposición de los peces a estas sustancias.
Investigadores del Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de la Universidad de São Paulo (CENA-USP) analizaron el río Piracicaba en el estado de São Paulo, Brasil, cerca de la presa Santa Maria da Serra y el embalse Barra Bonita. Las muestras de agua, sedimentos y peces revelaron la presencia de 12 antibióticos pertenecientes a grupos como las tetraciclinas, fluoroquinolonas, sulfonamidas y fenoles. Las concentraciones estuvieron por debajo de los límites de detección en la temporada de lluvias, pero fueron detectables durante la temporada de sequía, cuando los menores volúmenes de agua concentran los contaminantes provenientes de aguas residuales, acuicultura, cría de cerdos y escorrentía agrícola. Los niveles alcanzaron nanogramos por litro en el agua y microgramos por kilogramo en los sedimentos, superando en algunos casos las comparaciones globales debido a que los sedimentos ricos en materia orgánica almacenan y potencialmente liberan compuestos con el paso del tiempo, según la investigadora principal Patrícia Alexandre Evangelista, cuyo trabajo fue financiado por la FAPESP y publicado en Environmental Sciences Europe en 2025. El estudio encontró cloranfenicol, prohibido para el ganado en Brasil debido a sus riesgos de toxicidad, en peces lambari (Astyanax sp.) en cantidades de decenas de microgramos por kilogramo durante la temporada de sequía. El lambari es consumido habitualmente a nivel local, lo que genera preocupaciones sobre la exposición. La enrofloxacina, utilizada en la ganadería y la medicina humana, también resultó prominente. Los experimentos controlados probaron la Salvinia auriculata, una planta acuática flotante, para su fitorremediación. Esta eliminó más del 95% de la enrofloxacina del agua con alta biomasa, reduciendo su vida media a 2-3 días, y entre el 30% y 45% del cloranfenicol, con vidas medias de 16-20 días. Los antibióticos se acumularon principalmente en las raíces de las plantas. Sin embargo, la planta a veces aumentó las tasas de absorción de los peces, posiblemente al alterar las formas de los antibióticos. El cloranfenicol persistió en los peces durante más de 90 días, causando daños en el ADN como micronúcleos en las células sanguíneas, los cuales la planta mitigó. La enrofloxacina tuvo una eliminación más rápida (21 días) y una menor acumulación. Evangelista señaló: 'Esto demuestra que usar plantas como 'esponjas' de contaminantes no es algo trivial. La presencia de la macrófita cambia todo el sistema'. El supervisor Valdemar Luiz Tornisielo añadió que los hallazgos subrayan la complejidad de la contaminación por antibióticos y el potencial de soluciones naturales de bajo costo, aunque la gestión de la biomasa vegetal es crucial para prevenir su liberación nuevamente. Los compuestos radiomarcados fueron suministrados por el Organismo Internacional de Energía Atómica.