Muchos pacientes dudan en dejar los antidepresivos por miedo al síndrome de abstinencia o al regreso de los síntomas. Un estudio publicado en The Lancet muestra que una retirada gradual, combinada con apoyo psicológico, no aumenta el riesgo de recaída en comparación con continuar el tratamiento.
Dejar los antidepresivos a menudo supone un gran desafío para los pacientes con trastornos depresivos o de ansiedad. Muchos prolongan su tratamiento durante años, temiendo el regreso de los síntomas o los efectos de una retirada mal gestionada. Un estudio reciente, realizado por expertos franceses y publicado el 11 de diciembre de 2025 en The Lancet, ofrece datos tranquilizadores sobre este tema.
La investigación compara dos enfoques: continuar el tratamiento y una retirada gradual acompañada de apoyo psicológico. Los resultados muestran que ambos métodos son igual de seguros, con riesgos de recaída similares. Son mucho preferibles a una interrupción brusca o una reducción rápida de la dosis, que aumentan las complicaciones.
Florian Naudet, profesor de la Universidad de Rennes y autor principal del estudio, afirma: «Estas dos estrategias –retirada cautelosa y continuar el tratamiento– son ambas más seguras que una interrupción brusca y una reducción rápida de antidepresivos. Los pacientes que lo están considerando deben saber que es posible parar, siempre que se haga en una decisión compartida con su médico y con el apoyo adecuado.»
Esta publicación resalta la importancia de una decisión compartida entre paciente y médico, junto con un apoyo adaptado. Puede animar a más personas a considerar una retirada controlada, evitando los peligros de una cesación precipitada. Los investigadores enfatizan la necesidad de un seguimiento personalizado para minimizar los riesgos asociados a tratamientos prolongados.