Los astrónomos han descubierto que las estrellas envejecidas que se expanden hasta convertirse en gigantes rojas están engullendo a los planetas gigantes que orbitan cerca. Un estudio de casi medio millón de estrellas muestra que hay menos planetas de este tipo alrededor de las gigantes rojas más evolucionadas, lo que sugiere que muchos han sido destruidos. Los hallazgos provienen de datos recopilados por el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA.
Investigadores dirigidos por el Dr. Edward Bryant del Mullard Space Science Laboratory, afiliado al University College London y a la University of Warwick, analizaron observaciones de casi 500,000 estrellas en su fase posterior a la secuencia principal. Identificaron 130 planetas y candidatos a planetas en órbitas estrechas de hasta 12 días, incluidos 33 recién detectados. El estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, revela un claro descenso: el 0.35% de las estrellas más jóvenes en la fase posterior a la secuencia principal albergan a estos gigantes, cifra que cae al 0.11% en el caso de las gigantes rojas más evolucionadas. Se confirmaron 48 planetas, 49 candidatos previos y el resto son nuevos descubrimientos tras filtrar más de 15,000 señales para eliminar falsos positivos. La menor presencia de gigantes cercanos alrededor de estrellas avanzadas apunta a su destrucción por interacciones de marea, explicó el Dr. Bryant. A medida que las estrellas se expanden, los tirones gravitacionales frenan a los planetas, reduciendo sus órbitas hasta que entran en espiral, se desintegran o caen dentro de la estrella. Nos sorprendió lo eficientes que parecen ser estas estrellas para engullir a sus planetas cercanos, señaló. El coautor, el Dr. Vincent Van Eylen, señaló las implicaciones para nuestro sistema solar. Dentro de unos pocos miles de millones de años, nuestro Sol se convertirá en una gigante roja, dijo. Es posible que la Tierra sobreviva a la fase inicial, a diferencia de los planetas gigantes estudiados, pero es probable que la vida en ella no lo haga. El equipo utilizó el TESS de la NASA para detectar tránsitos, las pequeñas caídas en la luz estelar causadas por los planetas que pasan por delante. Las futuras mediciones de masa permitirán comprender mejor el proceso de espiralización. La financiación provino del Science and Technology Facilities Council del Reino Unido.