La Fórmula 1 ha acordado ajustes en sus normas sobre unidades de potencia tras una votación en la Comisión de la F1.
Los cambios desplazan el equilibrio entre el motor de combustión interna y la potencia eléctrica a una proporción de 58-42 el próximo año, antes de pasar a una relación de 60-40 en 2028. La decisión se alcanzó mediante una votación por supermayoría en lugar de una aprobación unánime. Max Verstappen acogió con satisfacción el resultado antes del Gran Premio de Barcelona. Dijo que los ajustes van en la dirección correcta, al tiempo que reconoció la política que impidió que una división 60-40 completa se introdujera de inmediato. Fernando Alonso ofreció una visión más cautelosa. El bicampeón del mundo señaló que el diseño fundamental del reglamento seguirá recompensando velocidades de paso por curva más lentas para maximizar la energía en las rectas. Las revisiones aún requieren la ratificación formal del Consejo Mundial del Motor de la FIA.