La Fórmula 1 sufrirá transformaciones significativas en 2026, incluyendo power units renovadas, diseños de chasis y reglas aerodinámicas que prometen reconfigurar el panorama competitivo. Las nuevas normativas eliminan el DRS en favor de ayudas innovadoras para adelantamientos, mientras los motores se orientan hacia una mayor dependencia eléctrica. Estas actualizaciones buscan aumentar la emoción de las carreras y la sostenibilidad, aunque podrían introducir disparidades iniciales entre equipos.
La temporada de Fórmula 1 2026 marca un cambio pivotal, con regulaciones técnicas completamente renovadas para alterar power units, chasis y aerodinámica. Los coches tendrán un equilibrio 50-50 entre potencia eléctrica y el motor de combustión interna V6 turbo de 1,6 litros, aumentando la salida eléctrica casi un 300% y eliminando el componente MGU-H. Esta evolución, construida sobre la era híbrida desde 2014, podría llevar a brechas de rendimiento y desafíos de fiabilidad al principio, mientras los equipos se adaptan. Los proveedores de motores se expanden: Audi entra vía Sauber, Honda se asocia exclusivamente con Aston Martin tras dejar Red Bull, y Ford colabora con Red Bull Powertrains para sus unidades internas. La recién llegada Cadillac dependerá de potencia Ferrari hasta 2028. La FIA atribuye este interés de los fabricantes a la relevancia en carretera de las regulaciones. La dinámica de adelantamientos cambia profundamente sin DRS. El «Overtake Mode» proporciona potencia extra cuando se está a un segundo del coche de delante, desplegable en ráfagas. «Active Aero» permite alas ajustables para reducir la resistencia en zonas designadas, utilizables en cualquier momento. Un «Boost Mode», similar al antiguo sistema KERS, permite a los pilotos liberar máxima potencia de motor y batería –mitad eléctrica– a voluntad. Estas herramientas dan a los pilotos un control sin precedentes, potencialmente fomentando profundidad estratégica similar a la Fórmula E. Las carreras podrían involucrar tácticas de «lift and coast» para optimizar la recuperación de energía, permitiendo adelantamientos sorpresa en curvas inesperadas. George Russell de Mercedes anticipa más adelantamientos en lugares nuevos, mientras Alex Albon de Williams destaca las demandas mentales sobre los pilotos. Los coches serán más pequeños (empotramiento 30 cm más corto, 10 cm más estrechos) y más ligeros (30 kg menos a 768 kg), con neumáticos Pirelli más estrechos y combustible 100% sostenible, apoyando el objetivo net-zero de la F1 para 2030. Los tiempos por vuelta podrían ralentizarse uno o dos segundos respecto a 2025, según Nikolas Tombazis de la FIA, evitando una escalada insostenible de velocidad. El tope presupuestario sube a 215 millones de dólares para acomodar costes de desarrollo. Frederic Vasseur de Ferrari lo llama un nuevo comienzo en todos los elementos, abrazando la esencia desafiante del deporte. Andy Cowell de Aston Martin advierte de compensaciones ingenieriles intensas para rendimiento y fiabilidad.