El científico chino He Jiankui, que cumplió condena en prisión por crear los primeros bebés editados genéticamente del mundo, ahora pretende realizar trabajos similares para combatir la enfermedad de Alzheimer. Ha criticado los esfuerzos de Silicon Valley en el campo como un “experimento eugenésico nazi”. Este desarrollo revive los debates éticos en biotecnología.
En 2018, He Jiankui acaparó titulares al anunciar en una conferencia científica en Hong Kong que había producido los primeros bebés editados genéticamente del mundo. El investigador de voz suave confirmó los informes en un auditorio abarrotado y tenso, ajustando su micrófono antes de dirigirse al público. Sus acciones llevaron a su encarcelamiento en China por violar las regulaciones sobre edición genética. Ahora, años después, He Jiankui se prepara para reanudar tales experimentos, esta vez dirigidos a la enfermedad de Alzheimer con el objetivo de erradicarla. Ha expresado fuertes objeciones a los proyectos en curso en Silicon Valley, tildándolos de “experimento eugenésico nazi”. Esta perspectiva subraya las tensiones éticas continuas en torno a las tecnologías de edición genética como CRISPR, que He pioneró en su controvertido trabajo. El anuncio, detallado en un reciente artículo de Wired, resalta la persistente división global sobre los límites de la intervención genética. Aunque el trabajo pasado de He provocó una condena internacional por fallos éticos, sus nuevas ambiciones señalan un audaz avance en aplicaciones médicas, aunque bajo un escrutinio intensificado.