La nave espacial Juno de la NASA ha revelado que los rayos en las tormentas de Júpiter son al menos 100 veces más potentes que los terrestres, según datos obtenidos en 2021 y 2022. Los hallazgos, publicados el 20 de marzo en la revista AGU Advances, se conocen en un momento en que el futuro de la misión pende de un hilo debido a las restricciones presupuestarias. Los funcionarios de la NASA están evaluando si extender las operaciones en medio de la falta de financiación.
Científicos que analizan los datos de la sonda Juno de la NASA, la cual orbita Júpiter desde 2016, han medido destellos de rayos en las colosales tormentas del planeta que son, al menos, 100 veces más potentes que los que ocurren en la Tierra. La investigación, publicada el 20 de marzo en la revista AGU Advances, utilizó observaciones realizadas durante 12 sobrevuelos en 2021 y 2022, cuando una pausa en la actividad tormentosa permitió una detección más clara. El instrumento Radiómetro de Microondas de Juno captó 613 pulsos de microondas, con energías que varían desde niveles similares a los de la Tierra hasta potencialmente un millón de veces más fuertes, aunque las comparaciones conllevan cierta incertidumbre debido a las diferencias interplanetarias. El autor principal, Michael Wong, científico planetario de la Universidad de California en Berkeley, señaló posibles factores como atmósferas ricas en hidrógeno, tormentas más altas o una mayor acumulación de calor que impulsan esta intensidad. Wong comentó: “¿Podría la diferencia clave estar entre las atmósferas de hidrógeno y nitrógeno, o podría deberse a que las tormentas son más altas en Júpiter y, por tanto, hay mayores distancias involucradas?”, además de mencionar una mayor energía proveniente de la convección húmeda en Júpiter, calificándolo como “un área de investigación activa”. Juno, la única nave espacial de la humanidad que opera entre las órbitas de Júpiter y Plutón, completó su misión principal de cinco años pero recibió una extensión. Continúa proporcionando ciencia valiosa, como información sobre ciclones como la Gran Mancha Roja, que ha persistido durante al menos 190 años. Sin embargo, su futuro es incierto. Louise Prockter, directora de la división de ciencia planetaria de la NASA, declaró el lunes: “No podemos permitirnos apoyar todo lo que hemos hecho en el pasado”. Las presiones presupuestarias, tras una solicitud de la administración Trump de recortar la financiación científica de la NASA, han provocado planes de cierre para Juno y otras misiones, incluidas las misiones a Marte como Curiosity y el Mars Reconnaissance Orbiter. El Congreso aprobó 2.540 millones de dólares para ciencia planetaria en el año fiscal 2026, 220 millones menos que el año anterior, lo que obliga a tomar decisiones difíciles. Estas misiones extendidas consumen alrededor del 10% del presupuesto, aproximadamente 260 millones de dólares en 2025. Prockter enfatizó el equilibrio entre las operaciones en curso y las nuevas misiones, señalando: “Cuando decimos sí a algo, le decimos no a otra cosa”. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, desea retornos científicos más rápidos. Las decisiones aparecerán en el plan operativo anual de la agencia ante el Congreso.