Un análisis preliminar de investigadores de Boston relaciona una mayor exposición a la luz artificial nocturna con un aumento de la actividad de estrés en el cerebro, inflamación arterial y un mayor riesgo de eventos cardíacos mayores. El trabajo se presentará en las Sesiones Científicas 2025 de la American Heart Association en Nueva Orleans del 7 al 10 de noviembre y enmarca la contaminación lumínica como un factor ambiental potencialmente modificable.
Métodos y cohorte
- Investigadores del Massachusetts General Hospital revisaron registros de 466 adultos (edad media 55) que se sometieron a imágenes PET/TC entre 2005 y 2008. Los participantes no tenían enfermedad cardíaca diagnosticada ni cáncer activo al inicio. La exposición a la luz nocturna en cada dirección residencial se estimó utilizando el New World Atlas of Artificial Night Sky Brightness de 2016, que modela el brillo del cielo a nivel del suelo proveniente de fuentes generadas por humanos, y los resultados se rastrearon hasta 2018, según un comunicado de prensa de la American Heart Association.
Hallazgos clave
- Una mayor luz artificial nocturna se asoció con un aumento de la actividad relacionada con el estrés en el cerebro, signos de inflamación arterial y una mayor probabilidad de eventos cardíacos mayores.
- El riesgo aumentó con la exposición: cada aumento de una desviación estándar en la luz nocturna se vinculó con aproximadamente un 35% más de riesgo de enfermedad cardíaca en cinco años y un 22% en diez años, después de tener en cuenta factores de riesgo tradicionales y medidas socioambientales como el ruido y el estatus socioeconómico del vecindario.
- Durante el seguimiento, 79 participantes (17%) experimentaron problemas cardíacos mayores. Los riesgos fueron más altos entre aquellos que vivían en medio de estresores adicionales (por ejemplo, ruido intenso del tráfico o ingresos más bajos en el vecindario).
Qué dicen los investigadores y expertos
- “Encontramos una relación casi lineal … mayor es el riesgo”, dijo el autor principal Shady Abohashem, M.D., M.P.H., jefe de ensayos de imágenes PET/TC cardíacas en el Massachusetts General Hospital y profesor instructor en la Harvard Medical School. Agregó que aumentos modestos en la luz nocturna se vinculaban con mayor estrés en el cerebro y las arterias, y sugirió medidas como apantallar las farolas o usar iluminación sensible al movimiento, y mantener los dormitorios oscuros mientras se limitan las pantallas antes de dormir.
- “Estos hallazgos son novedosos y se suman a la evidencia que sugiere que reducir la exposición a la luz artificial excesiva nocturna es una preocupación de salud pública”, dijo Julio Fernandez-Mendoza, Ph.D., de la Penn State College of Medicine, quien no participó en la investigación.
Contexto y advertencias
- El análisis es observacional y se basa en datos recolectados previamente, por lo que no puede probar causalidad. Refleja un solo sistema de salud y una cohorte mayoritariamente blanca (alrededor del 90%), lo que puede limitar la generalización.
- Los hallazgos se presentan como un resumen de conferencia y aún no se han publicado en una revista revisada por pares.
Detalles de la conferencia
- Las Sesiones Científicas 2025 de la American Heart Association están programadas del 7 al 10 de noviembre en el Ernest N. Morial Convention Center en Nueva Orleans.