Un hombre polaco de treinta años sufrió una grave reacción alérgica a la tinta roja en un tatuaje del antebrazo, que provocó la pérdida total del cabello, incapacidad para sudar y vitíligo. La reacción, que comenzó cuatro meses después de hacerse el tatuaje, requirió múltiples cirugías para eliminar la tinta afectada. Este caso resalta las preocupaciones continuas sobre los efectos inmunes de las tintas de tatuaje modernas.
En un impactante caso médico, un hombre de Polonia sufrió una respuesta extrema a la tinta roja de tatuaje aplicada en su antebrazo. El tatuaje multicolor, con diseños de flores y llamas rojas, desencadenó síntomas que empezaron unos cuatro meses después. Desarrolló un picor intenso y una erupción roja por todo el cuerpo, seguida de la pérdida completa del cabello en la cabeza y el cuerpo. Sus uñas se volvieron amarillas, los ganglios linfáticos se hincharon y perdió la capacidad de sudar. Dos años después del inicio del problema, aparecieron grandes parches de vitíligo que aclararon su piel. A pesar de consultas con dermatólogos, alergólogos, endocrinólogos, neurólogos, oftalmólogos y especialistas en medicina interna, la causa permaneció desconocida. Finalmente, la sospecha recayó en la tinta roja cuando los motivos aparecieron hinchados. Una biopsia de un ganglio linfático en la ingle confirmó que trazas del pigmento habían migrado desde la piel. El hombre, que padece la enfermedad de Hashimoto —una afección autoinmune—, se sometió a ocho cirugías para extirpar las zonas con tinta roja y aplicar injertos de piel. Su cabello ha vuelto a crecer y la progresión del vitíligo se ha detenido, pero el daño permanente a sus glándulas sudoríparas persiste. Esto lo hace vulnerable al golpe de calor; renunció a su puesto militar y ahora rocía regularmente su cuerpo con agua para refrescarse. Los expertos de la Universidad Médica de Wroclaw, que lo trataron, no pudieron analizar la tinta del tatuador. Sin embargo, reacciones similares suelen involucrar tintes azo, orgánicos sintéticos usados en impresoras y pinturas de automóviles. Una encuesta indica que el 6 por ciento de las personas con tatuajes experimentan reacciones que duran más de cuatro meses, con mayor frecuencia con tinta roja. La respuesta inmune proviene de partículas de tinta que se alojan en los ganglios linfáticos, donde los macrófagos intentan eliminarlas pero fallan, perpetuando la inflamación. «El sistema inmune está constantemente intentando hacer algo con esta tinta, por lo que desencadena una respuesta inmune crónica», explica Signe Clemmensen de la Universidad del Sur de Dinamarca. Investigaciones de Clemmensen sugieren que los tatuajes de cualquier color triplican el riesgo de linfoma. En enero de 2022, la Unión Europea restringió ciertas sustancias químicas en tintas de tatuaje, incluidos tintes azo, aunque otras regiones van por detrás. El caso está documentado en Clinics and Practice (DOI: 10.3390/clinpract15120224).