Científicos de la University of Kentucky han desarrollado una técnica llamada Alternating Magnetic Field Forces (AMFF) que permite a los satélites comunicarse y ajustar posiciones mediante campos magnéticos sin interferir con otros. Este método busca extender la vida útil de las misiones al reemplazar el combustible propelente limitado con energía solar renovable. Pruebas en la Tierra demostraron un control exitoso de tres satélites a distancias precisas.
Los satélites suelen depender de combustible propelente finito para moverse en el espacio, lo que limita su vida operativa. Para abordar esto, los investigadores han explorado alternativas como Electromagnetic Formation Flying (EMFF), que utiliza bobinas electromagnéticas alimentadas por energía solar para generar campos magnéticos para maniobras. Sin embargo, EMFF enfrenta desafíos por acoplamiento magnético, donde el campo de un satélite afecta a todos los objetos cercanos, complicando el control más allá de dos unidades. Un nuevo enfoque, Alternating Magnetic Field Forces (AMFF), aborda esto empleando frecuencias de interacción únicas. Esto permite que dos satélites se coordinen en una frecuencia mientras usan otras diferentes para los demás, previniendo interferencias no deseadas. Desarrollado por un equipo de la University of Kentucky, el concepto se probó en una simulación en tierra usando tres satélites en rieles lineales de baja fricción impulsados por aire a alta presión. Equipados con módulos de medición láser, los satélites lograron un posicionamiento exacto según lo definido por los investigadores. El equipo no respondió a solicitudes de entrevistas. Alvar Saenz Otero de la University of Washington elogió el avance, señalando: «La complejidad de los sistemas de vuelo en formación da un gran salto de dos a tres unidades». Sin embargo, cuestionó su aplicabilidad a constelaciones en órbita terrestre baja como Starlink, agregando: «Todo lo que hicimos para EMFF siempre se trató de operaciones en el espacio profundo». Posibles interferencias de la atmósfera terrestre, la luna y el sol representan obstáculos adicionales. Ray Sedwick de la University of Maryland destacó problemas de escalabilidad: «No es algo que se aplique a nivel de constelación». Sugirió que bobinas superconductoras podrían extender el alcance, pero reconoció que persisten desafíos técnicos significativos. La investigación, detallada en un preprint en arXiv (DOI: 10.48550/arXiv.2601.05408), representa un progreso en operaciones espaciales sostenibles, aunque su implementación a gran escala parece distante.