Investigadores de la Universidad Ben-Gurion han identificado la proteína SIRT6 como un regulador clave del metabolismo del triptófano en el cerebro, explicando cómo su pérdida conduce a subproductos tóxicos en cerebros envejecidos y enfermos. El estudio revela que la disminución de SIRT6 desvía el triptófano hacia vías perjudiciales, reduciendo neurotransmisores protectores como la serotonina y la melatonina. Bloquear una enzima relacionada mostró potencial para revertir el daño cerebral en modelos.
El triptófano, un aminoácido conocido por ayudar al sueño, juega un papel más amplio en la salud cerebral al apoyar la síntesis de proteínas, la energía celular a través de NAD+ y la producción de sustancias químicas reguladoras del estado de ánimo como la serotonina y la melatonina. Estas funciones promueven un estado de ánimo estable, el aprendizaje y un sueño reparador. Sin embargo, en cerebros envejecidos o afectados por trastornos neurológicos, el procesamiento del triptófano se altera, favoreciendo la producción de compuestos neurotóxicos sobre los beneficiosos. Este desequilibrio se correlaciona con el declive de la memoria, inestabilidad del estado de ánimo y alteraciones del sueño. Un equipo liderado por la prof. Debra Toiber en la Universidad Ben-Gurion del Néguev identificó a SIRT6, una proteína asociada con la longevidad, como el controlador central de este cambio metabólico. A través de experimentos en células, moscas de la fruta (Drosophila) y ratones, demostraron que niveles reducidos de SIRT6 alteran la expresión génica de enzimas como TDO2 y AANAT. En consecuencia, el triptófano se desvía hacia la vía de la cinurenina, generando toxinas mientras disminuye la síntesis de serotonina y melatonina. Los hallazgos, publicados en Nature Communications el 15 de enero de 2026 (volumen 17, número 1; DOI: 10.1038/s41467-025-67021-y), destacan un aspecto reversible. En moscas sin SIRT6, inhibir TDO2 mejoró la locomoción y disminuyó la formación de vacuolas —indicadores de daño neuronal—, sugiriendo oportunidades terapéuticas. «Nuestra investigación posiciona a SIRT6 como un objetivo farmacológico crítico y upstream para combatir la patología neurodegenerativa», declaró la prof. Toiber. El estudio involucró colaboradores como Shai Kaluski-Kopatch, Daniel Stein y Sarah-Maria Fendt, con financiamiento del European Research Council (subvención 849029), la Fundación David e Inez Myers, y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Israel. Este descubrimiento ofrece perspectivas sobre condiciones como la enfermedad de Huntington y trastornos psiquiátricos, donde la desregulación del triptófano es prominente, potencialmente guiando intervenciones para restaurar el equilibrio de la química cerebral.