Una población híbrida de abejas melíferas en el sur de California demuestra una resistencia natural a los ácaros Varroa, una de las principales amenazas para las colonias de abejas. Investigadores de la UC Riverside descubrieron que estas abejas portan un 68% menos de ácaros y requieren muchos menos tratamientos químicos. El hallazgo, detallado en un nuevo estudio, sugiere que las defensas tempranas en las larvas podrían ser la clave.
El sur de California alberga una población única de abejas melíferas híbridas que prosperan a pesar de las graves pérdidas registradas en otros lugares. En 2025, los apicultores estadounidenses informaron haber perdido hasta el 62% de sus colonias gestionadas, debido en gran medida a los ácaros Varroa, los pesticidas, el estrés climático y la pérdida de hábitat. Estos ácaros se alimentan del tejido graso de las abejas, debilitando su sistema inmunológico y propagando virus como el virus de las alas deformadas. Los apicultores suelen recurrir a tratamientos químicos que pueden perder eficacia con el tiempo. Genesis Chong-Echavez, estudiante de posgrado de la UC Riverside y autora principal de un estudio publicado en Scientific Reports, realizó un seguimiento de 236 colonias entre 2019 y 2022. Las colonias con reinas híbridas criadas localmente tuvieron, en promedio, un 68% menos de ácaros que aquellas con reinas comerciales y fueron cinco veces menos propensas a necesitar intervención. Estas abejas combinan linajes de poblaciones africanas, de Europa del Este, de Oriente Medio y de Europa Occidental, a menudo provenientes de colonias silvestres. Las pruebas de laboratorio revelaron que los ácaros Varroa se sienten menos atraídos por sus larvas, especialmente a los siete días de edad, cuando son más vulnerables. Chong-Echavez señaló: 'Lo que más me sorprendió fue que las diferencias aparecieran incluso en la etapa larvaria. Esto sugiere que el mecanismo de resistencia puede ser más profundo que un tipo de comportamiento y podría estar genéticamente integrado en las propias abejas'. El coautor Boris Baer, profesor de entomología de la UCR, atribuyó a los apicultores el mérito de haber impulsado la investigación: 'Esta pregunta no comenzó en el laboratorio, sino en conversaciones con los apicultores'. Los investigadores advierten que estas abejas no están libres de ácaros y destacan la necesidad de un manejo continuo. El trabajo futuro tiene como objetivo identificar los rasgos genéticos y conductuales para aplicaciones de cría más amplias, ofreciendo esperanza en medio del declive mundial de los polinizadores.