Nuevos hallazgos demuestran que consumir el equivalente a tres porciones de uvas al día durante dos semanas puede alterar la actividad genética en la piel humana. Los cambios parecen fortalecer la barrera externa de la piel y reducir los signos de estrés oxidativo tras una exposición a dosis bajas de luz ultravioleta.
Los voluntarios del estudio consumieron uvas diariamente durante dos semanas. Posteriormente, los investigadores midieron la expresión genética en su piel antes y después del periodo, tanto con exposición a luz ultravioleta como sin ella. Aunque los patrones de actividad genética variaron entre las personas y cambiaron con el tiempo, el consumo de uvas produjo efectos consistentes en todos los participantes.