Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel han determinado que la genética explica cerca del 50% de las diferencias en la esperanza de vida humana, una cifra mucho mayor de lo estimado anteriormente. El hallazgo, publicado en la revista Science, desafía las opiniones previas que situaban la influencia genética en un 20-25% o menos. Al analizar datos de gemelos y filtrar las causas externas de muerte, el equipo descubrió este papel hereditario más relevante.
Un equipo dirigido por Ben Shenhar en el laboratorio del profesor Uri Alon, en el Instituto Weizmann, analizó bases de datos de gemelos de Suecia y Dinamarca, incluyendo gemelos criados por separado. Estudios previos subestimaron la genética porque no separaban las muertes por envejecimiento —denominadas mortalidad intrínseca— de causas extrínsecas como accidentes e infecciones. Utilizando modelos matemáticos y simulaciones de gemelos virtuales, los investigadores aislaron estos factores, revelando una heredabilidad cercana al 50% para la variación de la esperanza de vida en general. Para las muertes por demencia hasta los 80 años, la heredabilidad alcanza alrededor del 70%, superando a la del cáncer o las enfermedades cardíacas. Ben Shenhar señaló: 'Durante muchos años, se pensó que la esperanza de vida humana estaba formada casi en su totalidad por factores no genéticos, lo que generó un escepticismo considerable sobre el papel de la genética en el envejecimiento'. Esta mayor heredabilidad, que se alinea con patrones observados en otros rasgos y estudios con animales, podría impulsar esfuerzos para identificar variantes genéticas que prolonguen la vida. Shenhar añadió que esto 'crea un incentivo para buscar variantes genéticas que extiendan la esperanza de vida, con el fin de comprender la biología del envejecimiento y, potencialmente, abordarla terapéuticamente'. El estudio aparece en Science bajo el título 'Heritability of intrinsic human life span is about 50% when confounding factors are addressed'.