General Motors ha llegado a un acuerdo con el estado de California para pagar 12,75 millones de dólares en multas civiles por la venta de datos de conducción de sus clientes. El acuerdo también impone una prohibición de cinco años sobre la venta de dicha información a agencias de informes de consumidores, sumándose a otras medidas regulatorias previas, incluido un acuerdo definitivo con la FTC a principios de este año.
El acuerdo resuelve las acusaciones de que General Motors recopiló datos de conducción a través de su programa OnStar y los vendió a intermediarios sin el consentimiento de los clientes. Los datos incluían nombres, detalles de contacto, geolocalización y comportamiento al volante, que los intermediarios podían comercializar posteriormente con aseguradoras. Aunque la ley de California ya impide que las aseguradoras utilicen esta información para aumentar las tarifas, la demanda alegaba que las ventas infringían las normas de privacidad del estado de todos modos. Esto sigue a la orden definitiva de la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. en enero de 2026, que prohibió a GM compartir datos similares de vehículos con terceros durante cinco años y exigió un consentimiento explícito. GM ya había interrumpido su programa Smart Driver en 2024 en medio de múltiples investigaciones estatales.