Una nueva revisión académica sugiere que los brotes de bambú ofrecen beneficios significativos para la salud, incluyendo la regulación del azúcar en sangre y el apoyo a la salud cardíaca. Realizada por científicos de la Anglia Ruskin University, el estudio compila evidencia de ensayos con humanos y experimentos de laboratorio, posicionando al bambú como una opción dietética sostenible. Sin embargo, la preparación adecuada es esencial para mitigar las toxinas naturales.
El bambú, reconocido como la planta de mayor crecimiento rápido con algunas especies que alcanzan los 90 cm en un día, está ganando atención más allá de su uso en las cocinas asiáticas. China e India lideran en producción, pero esta primera revisión exhaustiva sobre el bambú como alimento indica un potencial global más amplio. El análisis, publicado en Advances in Bamboo Science en 2025, se basa en ensayos con humanos y estudios in vitro. Los brotes de bambú son densos en nutrientes, proporcionando proteínas, fibra, aminoácidos esenciales y minerales como selenio y potasio, además de vitaminas como tiamina, niacina, A, B6 y E. Los hallazgos clave incluyen una mejor control glucémico, beneficioso para el manejo de la diabetes, y perfiles lipídicos mejorados que pueden reducir los riesgos cardiovasculares. Las fibras dietéticas —celulosa, hemicelulosa y lignina— ayudan a la función intestinal y promueven efectos antiinflamatorios y antioxidantes. Los resultados de laboratorio muestran propiedades probióticas que fomentan bacterias intestinales beneficiosas y reducen la toxicidad en células. Además, los compuestos del bambú inhiben la formación de furano y reducen la producción de acrilamida en alimentos fritos o asados, mejorando potencialmente la seguridad alimentaria. Existen riesgos: los glicósidos cianogénicos pueden liberar cianuro si los brotes se consumen crudos, y ciertos compuestos pueden alterar la función tiroidea, aumentando los riesgos de bocio. La ebullición previa elimina estos peligros. El autor principal, Lee Smith, profesor de Salud Pública en la Anglia Ruskin University, declaró: «El bambú ya se consume comúnmente en partes de Asia y tiene un enorme potencial para ser una adición saludable y sostenible a las dietas en todo el mundo, pero debe prepararse correctamente». Agregó: «Nuestra revisión muestra la clara promesa del bambú como posible 'superalimento', pero también hay lagunas en nuestro conocimiento. Solo encontramos cuatro estudios con participantes humanos que cumplían con nuestros criterios, por lo que son necesarios ensayos humanos de alta calidad adicionales antes de poder hacer recomendaciones firmes». Esta revisión subraya el papel del bambú en abordar problemas como la diabetes y las enfermedades cardíacas, aunque se necesita más investigación.