Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, han hallado etanol en el néctar de la mayoría de las especies vegetales analizadas, lo que significa que polinizadores como abejas y colibríes consumen alcohol a diario. Un colibrí de Ana ingiere una cantidad equivalente a una bebida alcohólica humana por día, sin mostrar signos de embriaguez. Los hallazgos, publicados el 25 de marzo en Royal Society Open Science, sugieren una tolerancia evolutiva a niveles bajos de etanol.
Biólogos de UC Berkeley llevaron a cabo el primer estudio exhaustivo de alcohol en néctar floral, detectando etanol en muestras de 26 de las 29 especies vegetales examinadas. Los niveles fueron mayoritariamente trazas provenientes de la fermentación por levaduras, con una muestra que alcanzó el 0,056% de etanol por peso, aproximadamente 1/10 de grado alcohólico. Los colibríes y las abejas ingieren esto mientras se alimentan, siendo el néctar su principal fuente de energía. Un colibrí de Ana, común a lo largo de la costa del Pacífico, consume aproximadamente 0,2 gramos de etanol por kilogramo de peso corporal al día —comparable a un humano que toma una bebida estándar—, pero lo metaboliza sin signos de embriaguez. Los experimentos demostraron que estas aves evitan el agua azucarada con más del 1% de alcohol, visitando los comederos la mitad de veces cuando la concentración alcanza el 2%. Las plumas de los colibríes de Ana contienen glucurónido de etilo, un subproducto del etanol similar al de los mamíferos. Aleksey Maro, estudiante de doctorado involucrado en el estudio, señaló: 'Los colibríes son como pequeños hornos. Queman todo muy rápido'. El profesor Robert Dudley añadió: 'Lo queman tan rápido que supongo que probablemente no sufran efectos embriagantes. Pero también podría tener otras consecuencias para su comportamiento'. El equipo estimó una ingesta similar para los nectarínidos en Sudáfrica y la comparó con la de especies como las abejas melíferas (0,05 g/kg/día) y las tupayas (1,4 g/kg/día). Este trabajo, parte de un proyecto de la Fundación Nacional de Ciencias, destaca posibles adaptaciones fisiológicas al etanol en la dieta a través de diversas especies animales.