La congelación de óvulos ha multiplicado por 75 el número de mujeres que la eligen en una década, impulsada por anuncios en redes sociales que usan algoritmos para targeting preciso. Expertas advierten de que esta publicidad prioriza el lucro sobre la información objetiva, añadiendo presión a decisiones reproductivas. Aunque ofrece una opción de control, no resuelve problemas sociales subyacentes como la conciliación laboral.
En España, el número de mujeres que optan por congelar sus óvulos por motivos no médicos ha crecido drásticamente: de 75 casos en 2012 a 5.677 en 2023, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). La edad media para este procedimiento ha bajado de 38 a 35 años en ese periodo, de acuerdo con datos del grupo Dexeus Mujer. Este auge coincide con una oleada de publicidad en plataformas como Instagram, Spotify y YouTube, donde algoritmos dirigen anuncios a mujeres de entre 30 y 47 años para la vitrificación ovocitaria.
Ejemplos de mensajes incluyen 'Es tiempo de planear. Congela tus óvulos' o 'Ahora tienes el poder de parar el tiempo. 55 euros al mes'. Luisa Ávila, una técnica de 28 años, relata que estos anuncios le generan una sensación de urgencia: 'Sientes que se te acaba el tiempo, que ya vas tarde'. La ginecóloga Sara López Sánchez, de la clínica CIRH en Barcelona, ve positivo que las redes visibilicen la opción, pero enfatiza: 'La verdadera solución sería tener condiciones laborales y económicas que permitan ser madre sin retrasarlo'.
Luana Mathias Souto, investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya, critica cómo la vigilancia algorítmica influye en decisiones reproductivas: 'Priorizan la lógica comercial frente a la información objetiva', sin detallar riesgos. El coste del tratamiento oscila entre 2.000 y 5.000 euros, más medicación y 500 euros anuales de almacenamiento, y se recomienda antes de los 35 años. Ruth Romero, del Instituto Bernabéu, describe el proceso: inyecciones hormonales durante 10 días, seguidas de extracción bajo sedación. Sin embargo, solo el 13% de las mujeres en Europa usa los óvulos congelados, ofreciendo más tranquilidad psicológica que garantía.