Una estrella avistada por el astrónomo Edward Emerson Barnard cerca de Venus en 1892 pareció desaparecer, desconcertando a los expertos durante más de un siglo. Investigaciones recientes de un equipo de astrónomos han resuelto el enigma, atribuyéndolo a una ilusión óptica en la luz matutina. El descubrimiento reafirma las habilidades observacionales de Barnard mientras aclara el evento.
En 1892, Edward Emerson Barnard, conocido por descubrir la quinta luna de Júpiter, Amalthea, ese mismo año, observó una estrella brillante cerca de Venus mientras utilizaba el telescopio de 36 pulgadas en el Observatorio Lick en el Monte Hamilton en California. Estimó su brillo en magnitud 7, visible en una noche oscura para personas con buena vista. Sin embargo, la estrella no aparecía en el catálogo Bonner Durchmusterung, que incluía todas las estrellas hasta magnitud 9.5, y observaciones posteriores revelaron solo una estrella de magnitud 11 —unas 100 veces más tenue— en la misma posición.
Barnard documentó su desconcertante avistamiento en un artículo de revista de 1906 titulado 'An unexplained observation'. Las teorías abundaron: podría haber sido un gran asteroide como Ceres o Vesta, pero estos estaban en otro lugar; tal vez una estrella cercana se iluminó temporalmente o un 'reflejo fantasma' de Venus engañó al telescopio. Ninguna satisfizo completamente, dejando el misterio intacto durante décadas.
En diciembre de 2024, durante una reunión semanal por Zoom llamada Asteroid Lunch, el astrónomo aficionado Tim Hunter de Arizona —cofundador de DarkSky International— sacó el tema. Un grupo colaborativo de aficionados y profesionales, incluyendo al ingeniero óptico Roger Ceragioli de la Universidad de Arizona, desestimó sistemáticamente las explicaciones previas.
Ceragioli probó la teoría del reflejo fantasma observando a Venus al amanecer con un ocular vintage similar al de Barnard. Aunque Venus no estaba en la posición de 1892, inmediatamente vio una estrella en el campo de visión, que su mapa estelar identificó como de magnitud 8 —relativamente tenue pero apareciendo más brillante en la luz matutina. El equipo concluyó que el avistamiento de magnitud 7 de Barnard era en realidad la estrella documentada de magnitud 11, realzada por las condiciones del amanecer. Como novato en el telescopio Lick sin estrellas de comparación cercanas, la estimación de Barnard era comprensible, especialmente porque la evaluación visual del brillo era una habilidad especializada de expertos en estrellas variables, lo que él no era.
Hunter elogió a Barnard, diciendo: 'Todos somos grandes fans de Barnard. Es un error bastante menor'. Ceragioli señaló: 'Inmediatamente en el campo, vi una estrella'. Los hallazgos aparecen en el Journal of Astronomical History and Heritage (DOI: 10.3724/SP.J.1440-2807.2025.03.05).