Nueva investigación indica que el uso regular de ibuprofeno, un analgésico común, puede reducir el riesgo de cáncer endometrial hasta en un 25 % en ciertas mujeres. Este hallazgo proviene de un estudio a gran escala que analiza a más de 42.000 participantes, destacando las propiedades antiinflamatorias del fármaco. Sin embargo, los expertos advierten contra su uso preventivo debido a posibles efectos secundarios.
El ibuprofeno, un fármaco antiinflamatorio no esteroideo (NSAID) ampliamente utilizado, se ha asociado con una disminución del riesgo de cáncer endometrial, el tipo más común de cáncer de útero que afecta a mujeres posmenopáusicas. Un análisis de 2025 del estudio Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian (PLCO) examinó datos de más de 42.000 mujeres de entre 55 y 74 años durante 12 años. Las mujeres que tomaron al menos 30 tabletas de ibuprofeno al mes mostraron un 25 % menos riesgo de desarrollar el cáncer en comparación con aquellas que tomaban menos de cuatro tabletas al mes. El efecto protector fue particularmente fuerte en mujeres con enfermedades cardíacas. El cáncer endometrial suele estar relacionado con factores de riesgo como la obesidad, que eleva los niveles de estrógeno que pueden promover el crecimiento celular en el revestimiento del útero. Otros factores incluyen la edad avanzada, la diabetes, la terapia de reemplazo hormonal, el síndrome de ovario poliquístico, la menstruación temprana, la menopausia tardía o la nuliparidad. Los síntomas pueden incluir sangrado vaginal anormal, dolor pélvico o molestias durante las relaciones sexuales. El mecanismo del fármaco implica bloquear las enzimas ciclooxigenasa (COX), especialmente COX-2, lo que reduce las prostaglandinas que impulsan la inflamación. Esta acción puede ralentizar el desarrollo tumoral y afectar genes relacionados con el cáncer como HIF-1α, NFκB y STAT3, haciendo que las células sean más vulnerables a la baja oxigenación o tratamientos. Evidencia más amplia sugiere que el ibuprofeno podría reducir riesgos de cánceres de colon, mama, pulmón y próstata, y disminuir la recurrencia de cáncer de colon. A diferencia del ibuprofeno, la aspirina no mostró beneficios similares para el cáncer endometrial, aunque puede ayudar a prevenir la reaparición del cáncer de colon. Otros AINE, como el naproxeno, se han estudiado para cánceres de colon, vejiga y mama, con efectos que varían según el tipo, la genética y la salud. Existen resultados contradictorios: un estudio con 7.751 pacientes encontró que el uso de aspirina después del diagnóstico aumentaba la mortalidad, especialmente en usuarios previos. Una revisión señaló que los AINE podrían reducir algunos riesgos de cáncer pero aumentar las probabilidades de cáncer de riñón con uso regular. Los expertos enfatizan que el uso prolongado de ibuprofeno conlleva riesgos de úlceras gástricas, sangrado gastrointestinal, daño renal, infartos o derrames cerebrales. Interactúa con fármacos como la warfarina. La prevención debe priorizar cambios en el estilo de vida —peso saludable, actividad física, dieta antiinflamatoria— en lugar de la automedicación. Futuras investigaciones podrían aclarar su rol en grupos de alto riesgo.