Un concesionario de automóviles nigeriano ha compartido un vídeo de YouTube que detalla los altos costes de importar vehículos eléctricos al país. Afirma haber pagado ₦28,8 millones, equivalentes a unos $20.000, solo para liberar un Tesla Model 3 de 2023 del puerto. La odisea destaca los desafíos en el proceso de importación de VE en Nigeria ante políticas gubernamentales poco claras.
Importar vehículos a Nigeria puede estar lleno de obstáculos inesperados, como ilustra un reciente vídeo de YouTube de un concesionario local. El importador describe el desaduanaje de un contenedor que llegó al puerto alrededor de Nochebuena, esperando un proceso rápido pero enfrentando un retraso de un mes. El envío incluía dos sedanes Tesla Model 3 —uno de 2018 y otro de 2023—, junto con un Toyota Venza de 2013 y un Toyota Camry XLE de 2014. El principal problema giró en torno a los vehículos eléctricos. Las regulaciones nigerianas exigen que los VE se envíen en contenedores sellados en lugar de buques roll-on/roll-off, lo que aumenta los costes desde el principio. Aduanas valoró el Tesla Model 3 de 2023 en ₦28,8 millones solo en tasas de desaduanaje, una cifra que se traduce en unos $20.000 a $21.000 a los tipos de cambio actuales. El modelo de 2018 generó ₦11,2 millones, unos $8.000. «Este contenedor casi me arruina», dice el importador en el vídeo, con un tono que refleja el agotamiento tras la prolongada odisea. Complicando aún más las cosas, el Tesla de 2018 llegó con la batería completamente agotada, lo que bloqueó la llave en el interior y impidió los procedimientos estándar de arranque. Tuvo que ser arrastrado con cuidado en una plataforma plana para evitar daños. «No puedes descargar un Tesla de la forma convencional», explica el concesionario, enfatizando la delicadeza en el manejo de los VE. El importador señala una política gubernamental destinada a reducir los costes de los vehículos eléctricos, afirmando que debería hacerlos «prácticamente gratuitos» para importar. Sin embargo, dice que los funcionarios de aduanas no la aplican sin una carta directa de la presidencia. Esta falta de transparencia ha dejado a los importadores navegando por tasas fluctuantes y retrasos burocráticos. Para los vehículos no VE, las ventas transcurrieron con más fluidez. El Toyota Venza, a pesar de un historial de accidente menor, atrajo ofertas de ₦18 millones ($13.000), que el concesionario rechazó en favor de su valoración de ₦23 millones ($16.600). El Tesla de 2023, con un 16% de batería restante, salió por su propio poder, mientras que el Camry también se desaduanó sin problemas mayores. Esta experiencia subraya las barreras económicas drásticas para la adopción de VE en Nigeria, donde los costes de desaduanaje pueden rivalizar o superar el valor de mercado de los vehículos en otros lugares. En contraste con procesos más fluidos en mercados como EE.UU., donde los Tesla Model 3 usados de 2023 se venden por $20.000 a $30.000, los importadores nigerianos enfrentan tasas que distorsionan la economía global de coches usados.