Unas rocas de granito de color rosa brillante en las montañas Hudson de la Antártida han desvelado un enorme cuerpo de granito enterrado bajo el glaciar Pine Island. La estructura mide casi 100 km de ancho y 7 km de grosor. Los investigadores relacionaron las rocas, datadas en 175 millones de años, con este accidente subglacial mediante estudios gravimétricos.
Durante décadas, las rocas de granito rosa encaramadas a los oscuros picos volcánicos de los montes Hudson, en la Antártida occidental, han desconcertado a los científicos. Un equipo del British Antarctic Survey (BAS) dató las rocas en el Jurásico, hace unos 175 millones de años, analizando la desintegración radiactiva de los cristales minerales. Para rastrear su origen, recurrieron a los datos gravimétricos de aviones, entre ellos el Twin Otter del BAS, que detectó una señal anómala bajo el glaciar Pine Island que coincidía con una masa de granito de casi 100 km de ancho y 7 km de grosor, aproximadamente la mitad del tamaño de Gales (Reino Unido). Esto conectó las rocas de la superficie con la formación subterránea, explicando cómo el hielo más grueso durante la última glaciación, hace unos 20.000 años, arrancó rocas de la base del glaciar y las arrastró cuesta arriba. El descubrimiento arroja luz sobre el flujo de la capa de hielo en el pasado y ayuda a los modelos que predicen las respuestas al cambio climático, especialmente en una región con una rápida pérdida de hielo. La geología subglacial del glaciar Pine Island influye en el deslizamiento del hielo y en el movimiento del agua de deshielo, lo que es relevante para las proyecciones de aumento del nivel del mar. El Dr. Tom Jordan, autor principal y geofísico del BAS, declaró: > Es sorprendente que los cantos rodados de granito rosa avistados en la superficie nos hayan conducido a un gigante oculto bajo el hielo. Al combinar la datación geológica con los estudios gravimétricos, no sólo hemos resuelto un misterio sobre la procedencia de estas rocas, sino que también hemos descubierto nueva información sobre cómo fluía la capa de hielo en el pasado y cómo podría cambiar en el futuro. Añadió la Dra. Joanne Johnson, coautora y geóloga del BAS que recogió muestras durante la Colaboración Internacional del Glaciar Thwaites: > Las rocas proporcionan un registro asombroso de cómo ha cambiado nuestro planeta a lo largo del tiempo, especialmente de cómo el hielo ha erosionado y alterado el paisaje de la Antártida. Rocas como éstas son un tesoro de información sobre lo que hay en las profundidades de la capa de hielo, lejos de nuestro alcance. El estudio aparece en Communications Earth (2025).