Revisión muestra beneficios limitados del cannabis para el dolor crónico

Una revisión exhaustiva de ensayos clínicos sugiere que los productos de cannabis ricos en THC pueden proporcionar un alivio modesto y a corto plazo para el dolor crónico, especialmente los tipos neuropáticos, pero con efectos secundarios notables. En contraste, los productos dominados por CBD no ofrecen ventajas claras. Los investigadores llaman a más estudios a largo plazo para evaluar la seguridad y la eficacia.

El dolor crónico, que persiste durante meses o años, afecta a millones de personas en todo el mundo y genera interés en tratamientos alternativos como el cannabis. Un análisis reciente, publicado en los Annals of Internal Medicine, agrupó datos de 25 ensayos aleatorizados controlados con placebo que involucraron a más de 2.300 adultos. Dirigido por expertos de la Oregon Health & Science University, el estudio evaluó productos basados en cannabis con variaciones en el contenido de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD).

El THC, conocido por producir un efecto psicoactivo, pareció impulsar los beneficios limitados observados. Los productos con ratios THC:CBD más altos produjeron pequeñas reducciones en la severidad del dolor y ligeras mejoras en el funcionamiento físico, como actividades diarias. Estos efectos fueron más evidentes en el dolor neuropático, caracterizado por sensaciones como ardor o hormigueo. Por ejemplo, las formulaciones orales solo de THC mostraron un alivio modesto del dolor, con nabilone demostrando un impacto moderado y dronabinol ofreciendo un cambio mínimo. Nabiximols, que combinan THC y CBD, alivió ligeramente el dolor pero no mejoró la función.

Sin embargo, estos beneficios fueron a corto plazo, ya que la mayoría de los ensayos duraron solo semanas. Los productos bajos en THC, incluyendo opciones puras de CBD, no lograron demostrar una reducción significativa del dolor. En el lado negativo, los productos con mayor THC aumentaron los riesgos de efectos adversos, incluyendo incrementos moderados a grandes en mareos, sedación y náuseas. Los investigadores categorizaron los productos por ratios THC:CBD —alto, comparable o bajo— y por forma, como píldoras orales, aerosoles bucales o tópicos cutáneos, así como si eran sintéticos, purificados o extraídos de plantas.

Un editorial del UCLA Center for Cannabis and Cannabinoids subraya la inconsistencia en los resultados y las preocupaciones continuas sobre la seguridad. Enfatiza la necesidad de investigaciones robustas y prolongadas para informar a pacientes, médicos y reguladores. Hasta entonces, el rol del cannabis en el manejo del dolor crónico permanece tentativo, equilibrando el alivio potencial contra los riesgos evidentes.

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