Investigadores del Cold Spring Harbor Laboratory han empleado la edición genética CRISPR para crear plantas de goldenberry más compactas, reduciendo su tamaño en alrededor del 35 por ciento para simplificar el cultivo. Esta innovación aborda el crecimiento descontrolado de la fruta mientras preserva su nutritivo sabor dulce-ácido. El enfoque busca permitir la agricultura a gran escala y mejorar la resiliencia de los cultivos ante los desafíos climáticos.
Las goldenberries, una pequeña fruta relacionada con los tomates y cultivada principalmente en Sudamérica, han ganado atención por su valor nutricional y sabor equilibrado. Sin embargo, su naturaleza arbustiva y rastrera ha obstaculizado durante mucho tiempo la cosecha eficiente, ya que los agricultores dependen en gran medida de variedades no domesticadas. Un equipo dirigido por el postdoctorado Miguel Santo Domingo Martinez en el laboratorio de Zachary Lippman en el Cold Spring Harbor Laboratory abordó esto aplicando CRISPR para editar genes previamente objetivo en tomates y groundcherries. Las modificaciones resultaron en plantas aproximadamente un tercio más cortas, permitiendo una plantación más densa y una gestión más fácil en entornos agrícolas. «Estas plantas masivas y rastreras en un entorno agrícola son engorrosas para la cosecha», explicó el técnico de invernadero Blaine Fitzgerald. Para mantener el sabor, los investigadores probaron frutas directamente de los campos, degustando cientos para seleccionar los mejores ejemplares. Tras varias generaciones de crianza selectiva, desarrollaron dos nuevas líneas que combinan una estatura compacta con un sabor robusto, aunque las frutas son ligeramente más pequeñas. El trabajo se basa en milenios de crianza selectiva tradicional que moldeó los cultivos modernos, pero acelera el proceso para especies no domesticadas. «Al usar CRISPR, abres caminos hacia nuevas opciones alimentarias más resilientes», dijo Fitzgerald. «En una era de cambio climático y aumento de la población, introducir innovación en la producción agrícola será un gran avance». Los esfuerzos futuros podrían centrarse en aumentar el tamaño de la fruta o la resistencia a enfermedades y sequías, según Santo Domingo: «Podemos usar estas herramientas modernas para domesticar cultivos no domesticados». La aprobación regulatoria sigue siendo el siguiente obstáculo antes de que las semillas lleguen a los cultivadores para una producción más amplia. Los hallazgos aparecen en la revista PLANTS, PEOPLE, PLANET.