El Telescopio Espacial Hubble de la NASA ha capturado una impactante nueva imagen de la nebulosa del Huevo, que muestra dos haces de luz emergiendo de una estrella moribunda oculta. Situada a unos 1.000 años luz en la constelación de Cygnus, esta nebulosa preplanetaria ofrece una rara visión de las primeras etapas de la muerte de una estrella similar al Sol. Las estructuras simétricas sugieren influencias de posibles estrellas compañeras invisibles.
La nebulosa del Huevo rodea una estrella central enterrada en un grueso capullo de polvo, creando un efecto luminoso reminiscente de una yema dentro de una clara de huevo. Este objeto, situado a 1.000 años luz de la Tierra en Cygnus, representa la nebulosa preplanetaria más joven, primera y cercana observada. Las nebulosas preplanetarias preceden a la formación de nebulosas planetarias, que surgen de las capas externas expulsadas por estrellas similares al Sol moribundas a medida que agotan su combustible de hidrógeno y helio. El Hubble ha capturado una impactante nueva imagen de la nebulosa del Huevo, mostrando dos haces de luz emergiendo de una estrella moribunda oculta. Situada a unos 1.000 años luz en la constelación de Cygnus, esta nebulosa preplanetaria ofrece una rara visión de las primeras etapas de la muerte de una estrella similar al Sol. Las estructuras simétricas sugieren influencias de posibles estrellas compañeras invisibles. En esta fase de transición, que dura solo unos pocos miles de años, la nebulosa refleja la luz de su estrella central. La luz escapa a través de una abertura polar en el polvo, iluminando lóbulos polares de movimiento rápido que se extienden a través de anillos concéntricos más antiguos de material. Estas características, visibles en la imagen del Hubble, muestran una alta simetría, lo que indica erupciones estructuradas en lugar de eventos caóticos como supernovas. Astrónomos sugieren que influencias gravitacionales de una o más estrellas compañeras invisibles, ocultas dentro de un disco polvoriento denso expulsado hace unos cientos de años, pueden dar forma a estos arcos y ondulaciones. La imagen destaca el papel de la nebulosa en el estudio de la evolución estelar, ya que dicho polvo y gas pueden reciclarse en nuevos sistemas estelares, al igual que el material que formó nuestro sistema solar hace 4.500 millones de años. Las observaciones del Hubble de la nebulosa del Huevo abarcan décadas. Las primeras imágenes provinieron de la cámara de Campo Amplio y Planetaria 2, seguidas de vistas en infrarrojo cercano de la cámara y espectrómetro de infrarrojo cercano y de múltiples objetos en 1997. La cámara avanzada para estudios capturó ondulaciones polvorientas en 2003, y la cámara de campo amplio 3 se centró en la nube central y los flujos en 2012. La imagen más reciente integra datos de 2012 con observaciones adicionales para un detalle sin precedentes. Operado conjuntamente por la NASA y la Agencia Espacial Europea, el Hubble continúa avanzando en la comprensión cósmica después de más de 30 años en órbita.