Illustration of a study participant with brain scans and gut bacteria visuals related to intermittent fasting research.
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La restricción energética intermitente está vinculada a cambios en la actividad cerebral y el microbioma intestinal, sugiere un pequeño estudio

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Un pequeño estudio realizado en 2023 con adultos con obesidad en China reveló que un programa de restricción energética intermitente se asoció con la pérdida de peso y cambios en las bacterias intestinales, además de una actividad alterada en regiones cerebrales relacionadas con el apetito, los antojos y el autocontrol.

Investigadores en China realizaron un seguimiento a 25 adultos con obesidad a través de un programa de restricción energética intermitente (IER, por sus siglas en inglés) de dos partes, diseñado para reducir la ingesta de energía en días alternos.

La intervención comenzó con una "fase de ayuno altamente controlada" de 32 días, durante la cual los participantes recibieron comidas diseñadas por nutricionistas y su ingesta calórica se redujo gradualmente a aproximadamente una cuarta parte de sus necesidades energéticas básicas. A esto le siguió una "fase de ayuno de bajo control" de 30 días, en la que a los participantes se les proporcionó una lista de alimentos recomendados en lugar de comidas preparadas; una adherencia total al plan equivaldría a unas 500 calorías por día para las mujeres y 600 calorías por día para los hombres.

Al finalizar la intervención, los participantes habían perdido un promedio de 7,6 kilogramos, aproximadamente el 7,8 % de su peso corporal inicial. Los investigadores también informaron mejoras en varias medidas metabólicas, incluyendo reducciones en la presión arterial, la glucosa plasmática en ayunas y los niveles de colesterol.

Las exploraciones cerebrales realizadas en el estudio mostraron cambios en la actividad de regiones que los investigadores vincularon con el apetito, los antojos y el autocontrol, mientras que el análisis de heces indicó cambios en las bacterias intestinales. Los hallazgos apuntan a una posible conexión entre los cambios en el microbioma intestinal y la actividad cerebral durante la pérdida de peso, aunque el estudio fue pequeño y no puede establecer una relación de causa y efecto.

Qué dice la gente

Publicaciones recientes en X sobre el artículo de ScienceDaily relativo al estudio realizado en China en 2023 señalan cambios coordinados en el microbioma intestinal y las regiones cerebrales relacionadas con el apetito y el autocontrol durante la restricción energética intermitente, lo que conduce a la pérdida de peso. Las reacciones son mayoritariamente neutrales-positivas, haciendo hincapié en el eje intestino-cerebro, y un usuario destaca la necesidad de realizar ensayos más amplios debido al pequeño tamaño de la muestra.

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