Ferrari probó un novedoso alerón en la parte delantera del halo durante los entrenamientos y la carrera sprint del Gran Premio de China, pero lo retiró antes de la calificación. La escudería se enfrentó a las dudas de la FIA sobre su legalidad y a la amenaza de protesta de sus rivales. Las autoridades creen que actúa como un parabrisas para redirigir el flujo de aire.
Ferrari, con el director técnico Loic Serra a la cabeza, introdujo una pequeña aleta en el pilar delantero del halo para el Gran Premio de China. Esta innovación apareció durante los entrenamientos libres, la calificación sprint y la carrera sprint, pero estuvo ausente en la calificación del sábado y en la carrera principal del domingo. La pieza, fabricada en plástico en lugar de metal, pretendía redirigir el flujo de aire hacia arriba en una zona del habitáculo alterada, posiblemente funcionando como un parabrisas o deflector, similar a los de los coches de F1. Complementaba la configuración del "ala Macarena" del equipo. Reporteros de The Race indicaron que la FIA planteó dudas de legalidad tras la aprobación inicial del escrutador Jo Bauer. Al parecer, un equipo rival amenazó con protestar después de la carrera, lo que provocó la amonestación de Ferrari. El equipo consideró que la ganancia potencial -sólo unas centésimas de segundo- no merecía la pena arriesgar su tercer y cuarto puesto. Este enfoque se hace eco de la filosofía del ex presidente Sergio Marchionne: "De cien soluciones límite", dijo a los ingenieros, "algunas pueden ser prohibidas, pero las otras permanecerán en el coche". La estrategia de Serra explora las zonas grises de la normativa para fomentar la innovación sin limitaciones rígidas.