Investigadores en Brasil han descubierto cómo el cáncer de páncreas utiliza una proteína llamada periostina para invadir nervios y propagarse tempranamente. Este hallazgo explica la agresividad de la enfermedad y sugiere nuevos blancos terapéuticos. Los resultados, publicados en Molecular and Cellular Endocrinology, destacan la capacidad del tumor para remodelar el tejido circundante.
El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores más mortales, con una tasa de mortalidad que casi iguala a la de diagnósticos. A nivel mundial, causa alrededor de 510.000 muertes al año a partir de un número similar de nuevos casos. En Brasil, el Instituto Nacional del Cáncer estima 11.000 nuevos diagnósticos y 13.000 muertes cada año. El tipo más común, el adenocarcinoma, surge en células glandulares y representa el 90% de los casos. Un estudio dirigido por Carlos Alberto de Carvalho Fraga en el Centro de Investigación en Enfermedades Inflamatorias de São Paulo revela que los tumores no se propagan de forma aislada. En cambio, reprograman el tejido sano cercano mediante periostina, producida por células estelares en el páncreas. Esta proteína remodela la matriz extracelular, permitiendo que las células cancerosas invadan nervios, un proceso conocido como invasión perineural. «La invasión perineural es un marcador de agresividad del cáncer», explica el oncólogo Pedro Luiz Serrano Uson Junior, uno de los autores. La invasión perineural permite que las células cancerosas viajen a lo largo de las vías nerviosas, facilitando la metástasis y causando un dolor severo. Más de la mitad de los casos la presentan de forma temprana, a menudo sin detectarse hasta la biopsia postquirúrgica. El entorno tumoral también desencadena una reacción desmoplásica, formando barreras fibrosas densas que obstaculizan la quimioterapia y la inmunoterapia. «Por eso el cáncer de páncreas sigue siendo tan difícil de tratar», señala Uson. El investigador principal, Helder Nakaya, profesor de la Universidad de São Paulo, utilizó análisis genético avanzado en 24 muestras para mapear este proceso. «Pudimos integrar datos de docenas de muestras con una resolución extremadamente potente», afirma Nakaya. Solo alrededor del 10% de los pacientes sobreviven cinco años tras el diagnóstico. La investigación señala a la periostina como un blanco prometedor. Bloquearla o a las células estelares podría prevenir la invasión temprana, en línea con las tendencias de la medicina de precisión. Ensayos clínicos con anticuerpos contra periostina en otros cánceres podrían informar aplicaciones pancreáticas. «Este trabajo señala caminos que pueden guiar enfoques futuros para tratar el cáncer de páncreas», concluye Nakaya. Uson añade que tales terapias podrían extenderse a cánceres de mama e intestinales, donde también ocurre la invasión perineural.