Un estudio publicado este lunes en Nature Microbiology confirma la remisión a largo plazo del VIH en el «paciente de Oslo», un hombre de 62 años tratado por mielodisplasia con un trasplante de células madre de su hermano portador de la mutación CCR5 Delta 32. Lleva cuatro años sin antirretrovirales y sin rastro del virus. Son ya diez los pacientes considerados curados por esta vía.
El consorcio internacional IciStem, coordinado por IrsiCaixa, ha detallado en la revista el caso del paciente de Oslo, uno de los más longevos de la serie. Javier Martínez-Picado, investigador de IrsiCaixa y colíder del proyecto, afirma: «Al principio decían que la curación era imposible [...]. Pero 10 pacientes después, sabemos que es posible curar [la infección por VIH] y lo que tenemos que ver ahora es cómo lo hacemos escalable».
El pionero fue Timothy Brown, conocido como el paciente de Berlín, curado en 2009 de VIH y leucemia mediante un trasplante de un donante con la mutación CCR5 Delta 32, seleccionada por el hematólogo Gero Hütter. Brown falleció en 2020 por recaída del cáncer, pero sin rastro de VIH. Otros casos incluyen al paciente de Londres, Adam Castillejo, libre del virus casi diez años.
El procedimiento implica quimioterapia para eliminar células infectadas y médula tumoral, seguida de trasplante de células resistentes al VIH gracias a la mutación, que impide la entrada del virus. Según Martínez-Picado, la inmunidad alogénica del donante es clave para erradicar el reservorio viral, con la mutación como factor adicional. IciStem sigue a 40 pacientes trasplantados, no todos con donantes mutados.
Aunque la doble mutación CCR5 Delta 32 eleva las probabilidades, hay excepciones como el paciente de Ginebra, curado sin ella. Los expertos advierten que el trasplante es de alto riesgo y solo para enfermedades hematológicas. Martínez-Picado subraya: «La solución al VIH no es el trasplante». Estos casos impulsan investigaciones como terapias CAR-T en IrsiCaixa, lideradas por María Salgado, y ediciones genéticas.