Un nuevo estudio sugiere que decir palabrotas durante tareas físicas puede mejorar la fuerza y la resistencia al reducir las inhibiciones mentales. Investigadores de la Universidad de Keele descubrieron que los participantes que usaron palabras malsonantes resistieron más tiempo en los ejercicios que aquellos que usaron palabras neutrales. Los hallazgos, publicados en American Psychologist, resaltan el papel de las palabrotas para aumentar la confianza y el enfoque.
Decir palabrotas siempre se ha asociado con la liberación emocional, pero investigaciones recientes indican que también puede proporcionar un beneficio físico tangible. En experimentos con 192 participantes, los individuos realizaron tareas de flexiones en silla repitiendo cada dos segundos una palabrota o una palabra neutral. Quienes dijeron palabrotas sostuvieron su peso corporal de manera significativa por más tiempo, con la ventaja ligada a un mayor flujo psicológico, distracción y autoconfianza, características de un estado desinhibido.
"En muchas situaciones, las personas se frenan —consciente o inconscientemente— para no usar toda su fuerza", explicó el autor principal Richard Stephens, PhD, de la Universidad de Keele en el Reino Unido. "Decir palabrotas es una forma fácilmente accesible de ayudarte a sentirte enfocado, confiado y menos distraído, y 'ir a por ello' un poco más".
Esto se basa en estudios previos que muestran los efectos de resistencia de las palabrotas, como prolongar el tiempo con la mano en agua helada o mantener flexiones. Stephens señaló que el mecanismo implica deshacerse de las restricciones sociales: "Al decir palabrotas, nos quitamos la restricción social y nos permitimos esforzarnos más en diferentes situaciones".
La investigación, publicada por la American Psychological Association en 2025, describe las palabrotas como una herramienta "sin calorías, libre de drogas, de bajo costo y fácilmente disponible" para mejorar el rendimiento. El coautor Nicholas Washmuth, DPT, de la University of Alabama in Huntsville, añadió que trabajos futuros explorarán aplicaciones en escenarios no físicos como hablar en público e interacciones románticas, donde la vacilación a menudo obstaculiza el esfuerzo.
Estas ideas podrían explicar la ubicuidad de las palabrotas, ofreciendo una ayuda simple y accesible para superar barreras mentales en actividades exigentes.