Los investigadores han descubierto que los impactos repetidos en la cabeza en los deportes de contacto dañan la barrera hematoencefálica, lo que podría provocar encefalopatía traumática crónica (ETC) en antiguos deportistas. El descubrimiento, basado en resonancias magnéticas de futbolistas, jugadores de rugby y boxeadores retirados, sugiere nuevos enfoques diagnósticos y preventivos. Los fármacos para reforzar la barrera podrían ayudar a evitar la enfermedad.
Un estudio publicado en Science Translational Medicine revela que los daños a largo plazo en la barrera hematoencefálica provocados por los golpes repetidos en la cabeza contribuyen a la encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa que afecta a algunos ex futbolistas, jugadores de rugby y boxeadores. La encefalopatía traumática crónica, que provoca problemas cognitivos, de memoria, depresión e inestabilidad emocional, sólo puede diagnosticarse post mortem mediante la acumulación de proteína tau en las autopsias. DOI: 10.1126/scitranslmed.adu6037. Matthew Campbell, del Trinity College de Dublín, y sus colegas escanearon los cerebros de 47 atletas retirados de deportes de contacto, con una media de 12 años tras su retirada, utilizando un agente de contraste para resonancia magnética que detecta brechas en la barrera. En 17 participantes, el agente se filtró ampliamente en el tejido cerebral, a diferencia de lo ocurrido en deportistas sin contacto, como remeros o no deportistas. Aquellos con mayores fugas obtuvieron peores resultados en pruebas cognitivas y de memoria, lo que indica que el daño en la barrera es un factor temprano de la ETC. Chris Greene, del Real Colegio de Cirujanos de Irlanda, explicó que los impactos aflojan los sellos celulares de la barrera, un sistema dinámico de células estrechamente empaquetadas que recubren los vasos sanguíneos cerebrales. Esto permite la entrada de proteínas sanguíneas, células inmunitarias y sustancias inflamatorias, causando inflamación y exacerbando el mal plegamiento de tau debido a los golpes en la cabeza. Los cerebros post mortem con ETC mostraban una infiltración inmunitaria que reflejaba las características del Alzheimer. Michael Buckland, de la Universidad de Sídney, señaló que esto refuerza las pruebas anteriores que relacionaban la alteración de la barrera con la ETC. El método de resonancia magnética podría permitir el diagnóstico en vivo de personas sintomáticas y el seguimiento de atletas de riesgo, a la espera de nuevas investigaciones. Greene sugirió reutilizar fármacos como el bevacizumab para reducir la filtración vascular o la minociclina para la inflamación, interviniendo precozmente antes de que se consolide la patología tau. Campbell añadió: "Hay muchos fármacos en desarrollo que buscan restaurar la barrera hematoencefálica para el tratamiento de trastornos neurológicos, así que el futuro será muy brillante si conseguimos que se aprueben algunos de estos medicamentos."